miércoles, 22 de octubre de 2008

Suede "Dog Man Star" (1994)


Es descacharrante lo de cierta prensa nacional que actua a modo de reflejo de la prensa musical inglesa. Esa que dice de que si usted copia o se influye por los Faces o Rolling Stones es un rockista (barbarismo que solo usan los criticos nefastos, al igual que poppy, por otro lado) descerebrado y cerril en sus gustos. Pero si usted copia algo más britanico (¿?) como pueda ser Bowie o Marc Bolan es un tipo con gusto que pronto (la divina perseverancia) adquirira un estilo propio. En ocasiones, esta misma prensa salta el charco, cuando la mercadotecnia alcanza niveles desopilantes (lo cual habla muy claro tanto de la independencia de los criticos como de su nimio criterio) como es el caso, más o menos reciente, de los Strokes. Grupo que a base de hacer el mismo disco: un mal remedo de Television y otras glorias setenteras de Nueva York (el que compare el finisimo trabajo de un Tom Verlaine con esas guitarras de todo a cien de los Strokes es que no tiene ni idea) ha encontrado "un estilo propio" (sic).

En fin, dicho mal y pronto, que los Black Crowes eran una cosa retro, pero los Suede no. En los dos casos, ambos grupos comenzaron copiando a sus respectivos referentes. Pero lo hacian muy bien los malditos. Tan bien que hasta se les perdonaba.

Otro punto en comun es lo asesinable de sus cantantes solistas. Chris Robinson es un bocazas que primero la soltaba y luego se comia sus palabras. Por ejemplo, lo que dijo de Robert Plant sobre que este no se atreveria a cantar despues de el. Luego acaban siendo meros comparsas de Jimmy Page en un disco en directo tocando las canciones de los Zeppelin, donde Robinson hace de emulo de Plant...bajando las canciones una octava, claro, porque si no, no llega. Y Brett Anderson es poco mejor: que si bisexual que nunca ha tenido una experiencia homo (¿Me diga? Esto es tan creible como lo de un manchego que habla catalan en la intimidad o fumarse un porro sin tragarse el humo) y gilipolleces varias. En fin, que ambos tenian un ego que rianse del de un Morrissey o un Ian MacMulloch. Eso si, hay que reconocer que los dos cantan de miedo y a pesar de ser bastante gilipollas, son talentosos musicos.

En este segundo disco del grupo los Suede encuentran su estilo propio. Bueno, para ser más sinceros, la cosa va más bien encaminada a "porque copiar a Bowie si podemos sablear directamente a sus referentes" (lease, Scott Walker). No obstante, este es un disco soberbio. Aunque es curioso que cuando medio mundo se dedico a fusilar el libro de estilo de Scott (Tindersticks, Divine Comedy, Jack, Nick Cave, Jay Johanson y un monton más) este se descolgase con un disco como "Tilt" (1998) que era una patada en boca a todos sus emulos. Genio y figura.

Es este un disco muy ambicioso, con orquesta de cuerda, metales (bueno, de hecho, en alguna cancion interviene una orquesta sinfonica en pleno) y lleno de esos detalles sonoros que tanto me gustan. Ya digo, canciones a lo Scott Walker interpretadas por una voz más cercana a Bowie (otro emulo de Scott, , cantante de Divine Comedy, a pesar de tener un falsete tan apto como el de Brett, en los tonos graves se acerca más a Walker), junto al glam rock (otra vez Bowie y Bolan) del anterior disco. Tambien como influencia menos detectada se puede observar cierto paralelismo al "Around The World In A Day" (1985) de Prince. Es curioso que cuando presentaban este disco en directo sus espectaculos fueran tan populistas. Es obvio que no iban a poder girar con una orquesta, pero a falta de detalles, se volcaron en "la comunion con el publico". Y es tambien curioso que este populismo, cuando no es acompañado de esos aires britanicos, androginos y bien vistos por la prensa de bien de moda musical (o tendencias), se suela denominar "rockismo". Pero para que no fuera asi, tendriamos que suponer que la gente piensa por si misma y no por lo que digan los dicterios de moda.

Lo mejor del disco, aviso ya desde el principio, se encuentra en lo que seria la cara B si esto fuera un vinilo. Las canciones más ampulosas y barrocas. Comienza con "Introducing the band" dado su aire (retro) futurista que es una cosa tipo "Future legend" (si, la que acababa con la gloriosa frase "This ain´t rock & roll/ This is genocide") del "Diamond Dogs" (1974) de Bowie. Lo mejor no es la estructura melodica, armonica o ritmica, que no reviste ningun interes, sino el trabajo de Butler con esas burbujeantes guitarras en la escuela Mick Ronson y ese piano que cuela de fondo. "We are the pigs" fue uno de los singles, junto a "The wild ones". Más glam rock, en esta ocasion con seccion de metales. Otra vez Bernard Butler es quien capta nuestro interes con esas guitarras que mete. Más interesante por su trabajo como instrumentista que otra cosa. Lastima que despues de grabar este disco se largase y el grupo iniciase una lamentable cuesta abajo. En la floja pero pasable "Heroine" son sus arpegios lo mejor que se puede sacar de la escucha.

El disco empieza a mejorar con "The wild ones". Un rasgueado de guitarra acustica, un difuso fondo sonoro orquestal y Brett llenando el espacio sonoro con su gloriosa voz. Supera toda su carga añeja por lo bien construida e interpretada que esta. Suena a clasico de otra era, pero en bien. De esas que te hacen exclamar algo como "ya no se hacen canciones asi de buenas". No causa una adiccion tan facil, pero es incluso mejor, la siguiente "Daddy´s speeding" donde juegan a cruzar el glam de Bowie con la psicodelia de los Beatles (o quiza Syd Barret). La cancion trata sobre el accidente de trafico de James Dean (la pista nos la da la foto de este en su bolido encima de letra en el libreto, tampoco hay que ser un prodigio de perspicacia). El omnipresente Butler se luce tambien tocando un piano a lo Mike Garzon (el excepcional pianista barroco de Bowie) y con esa guitarra sobresaturada del solo que se pega al final.

"The power" es divertida sin más, mola como meten esa seccion de cuerda en esta cancion. Vamos, lo que hacia Tony Visconti cuando producia a Bolan, pero esta curioso ese estribillo punteado por las cuerdas. A Butler le da por usar la misma afinacion saturada de la anterior. En "New generation" la similitud del registro de Anderson respecto a la de su mentor Bowie es rayana en el plagio. Lastima de ese desarrollo facilon de "Hollywood life" cuando tiene ese comienzo tan interesante de metales. Pero ahora comienza lo bueno de verdad. El sindrome de solista de "dejarme a solas con el piano" de Brett en "The two of us" alcanza unos resultados magnificos. Y ese soberbio final, cuando la guitarra electrica rompe el tono intimista para abrazar la epica, con Brett repitiendo "Alone but not lonely, you and me".

Otra cancion inmejorable es "Black or blue", mi favorita del disco (junto a "Still life"). Ese inicio que parece flotar en el eter con esa soberbia utilizacion del arpa y un organo catedralicio. Irrumpe la voz de Brett que va alternando su falsete más androgino con tonos baritonales. Esos rasgueos de arpa que anuncian cada linea cantada son preciosos. Y la fuerza con que irrumpen las cuerdas en ese estribillo magnifico. Por cierto que los arreglos orquestales son de Brian Gascoine que habia trabajado para Scott Walker. "Asphalt world" es un suite de nueve minutos que habla de la desolacion de la vida urbana en su sector menos favorecido. Pero nada de irse a mundos dickensianos de gente de arrabal. No, el mismo camellete de barrio que podemos conocer cualquiera de nosotros. Gente cercana. Y ese solo doblando las guitarras de Butler es genial, con ese wha wha tan bien usado y sin caer en el topico al uso (imitar a Hendrix). De verdad que este tipo esta a la altura de un genio como Mick Ronson.

Y para acabar la majestuosidad de "Still life". No se si era su intencion, pero a mi esos acordes de acustica y la orquestacion tan suave, me llevan a un amanecer. Despues del descontrol y mal rollo de la cancion anterior, Anderson nos ofrece un rayo de esperanza. Aun hay vida. Ese tono grave con que entona, aceptando las miserias de su existencia: "This still life/ Is all I ever do/ There by the window violently killed by you" (¿un amante? ¿el sistema? ¿una sustancia?). Ese tono aceptativo más que apesumbrado se convierte en apasionada reafirmacion cuando vuelve a cantar las mismas lineas, con su voz alzandose a las alturas. Ningun fan de Scott Walker puede pasar por alto la grandiosidad de esta interpretacion. Y ese soberbio instante abatido "...but still, still life" a media voz con la orquesta hediendo a nocturnidad y sonidos de insectos ("In the glass house/ my insect life"). Tras esto un final grandioso (no grandilocuente, sino grandioso) con la guitarra de Butler junto a una orquesta desatada.

Pese a lo que pueda parecer por mis comentarios sobre algunas canciones, este es un disco muy recomendable, donde los instantes buenos son tan fabulosos que te hacen olvidar los flecos sueltos del album. Unicamente por mis dos canciones favoritas, aunque el resto fuera farfolla (que no lo es) mereceria la pena. Por acabar, comentare que me es curiosa esa comparacion entre los Suede y los Smiths. A nivel de textos o por la dicotomia Morrissey/Marr y Anderson/Butler, puede tener relaciones. Pero a nivel musical no se parecen demasiado (no lo digo ni como algo positivo, ni negativo, simplemente que no les veo mucho parecido). Incluso las letras de Anderson son más callejeras y no tienen ese toque de dandy fino a lo Ray Davies que si tiene Morrissey. Morrissey habla de clases medias (aunque el fue siempre un bicho raro y las mire desde fuera, tambien las describio de forma solo comparable a la del citado Davies), Anderson habla de clases algo más bajas o simplemente, es que las condiciones de vida han descendido en lo que media de uno a otro.

ENLACE DE DESCARGA:
http://rapidshare.com/files/143159345/Suede_-_Dog_man_star-1994.ofn.rar

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Luzbell, no puedo estar más de acuerdo con todo lo que expones.

Muy buen blod, felicidades

Ziggy Pop

discopink dijo...

Para mí, uno de los mejores discos de los 90. Recuerdo que participé con él en el mundialito aquél de discos del DT, junto con el Transformer y el primero de Nick Drake.

A lo largo de los años, "Still life" también se ha ido convirtiendo en mi favorita del disco, a pesar de todos los recuerdos que me trae "The wild ones"... Muy hermoso todo.

Un saludo, y felicidades por el blood.

Travis Brickle dijo...

Gracias chavales. Dos personas de derechas como Dios manda en una misma entrada de mi blog.

Un saludo.