miércoles, 24 de diciembre de 2008

Roy Wood "Wizzard Brew" (1973)


Es este un disco al que hasta hace poco no le encontré el encanto. Lo ponía y estaba bien así como sonido de fondo, pero me parecía muy extraño, una especie de híbrido poco conseguido de distintos conceptos que no casaban bien entre si y en los que Wood naufragaba. Memeces. Una de las pocas consecuencias negativas de las descargas de música gracias a internet es que esta cambiando nuestros habitós de escucha. Me explico, antes uno se compraba un disco (o varios) y los escuchaba unas cuantas veces hasta que decidía si le gustaba o no. Esto cada vez ocurre menos, le damos menos oportunidad a caer en el embrujo musical. Y es una pena, por que al menos yo, a muchos de mis discos favoritos tarde en pillarles el punto.
Así de necio es uno, aunque se crea poseedor de un gusto infalible y un instinto felino para esto de la música. Y más soberbio se vuelve uno con los años.

Prosigo, que me voy por las ramas, el caso es que un buen día encontré encantadora la mezcla entre rock & roll cincuentero en su vertiente más salvaje (Little Richard, Jerry Lee Lewis) y música clásica, con una producción a lo Phil Spector que propone este disco. Es difícil casar conceptos similares y que no quede o bien ridículo o bien pretencioso. Pero no, Wood es ambicioso pero consigue casar músicas en principio tan poco indicadas para tener un encuentro pacifico, de manera genial. Por ejemplo, ese coitus interruptus de "You can dance your rock & roll" donde aparece una inesperada sección de cuerda. En "Meet me at the jailhouse" con lo que juega es con una sección de viento que entra y sale de la canción, entre Nueva Orleans y el jazz libre. Los desarrollos instrumentales del final de la pieza son de ordago, con sonidos wagnerianos, una guitarra hard rockera y una trompeta juguetona. "Buffalo station/ Get down on Memphis" en su primera sección tiene un sonido sucio, con la voz enterrada en la mezcla y una fascinante percusión que agita el magma sonoro, otro corte de violines que contrasta mucho con la suciedad de lo que viene sonando pero queda genial y mas rock & roll directo a la yugular. En la segunda se suceden los cambios sorprendentes: una seccion de swing de los años veinte, un fragmento cantado a lo Elvis o Gene Vincent con un sonido de eco similar al que conseguía Sam Philips en la Sun. Precisamente a Elvis, pero al de su primera etapa en RCA suena "Gotta crush", a esas rocks con un toque doo wop que proporcionaban los Jordanaires como puedan ser "Treat me nice" (que si recordais, ya la habia plagiado en "Message From The Country" de los Move) o "All shook up", combinado con un piano a lo Jerry Lee Lewis.

Hay que hacer un inciso para comentar el trabajo vocal de Roy, alejado de sus registros más melifluos. Aquí es un histérico Little Richard, no Macca o Brian Wilson. Para que os hagais una ligera idea de a lo que suena el disco, pensad en la ultima linea que estaban tomando los Move con canciones como "California man" y mezclarlos con los experimentos clasicos de Wood. Ojo, de manera mucho más sutil y mas integrados en la trama de la cancion que lo que ocurría en el primero disco de la E.L.O. (en el cual participo Roy).

Es tal la cantidad y calidad de los extras que os recomiendo fervientemente que os hagais con ella. No tiene nada que envidiar al material del propio disco y segun el momento, hasta puede que os parezca mejor. "Ball park incident" sigue totalmente la linea del album, pero ya en "The Carlsberg special" podemos encontrar una de las tipicas locuras del bueno de Wood, combinando a Beethoven con el instro rock de los cincuenta, con Wood tocando el clavecin. Un hallazgo impresionante, lo bien que funciona esta mezcla en manos de Roy. En manos de desgraciados como los Yes, Genesis o Emerson Lake & Palmer, la educación clasica se convirtio en una excusa para agobiar al publico con absurdas demostraciones de virtuosismo. En cambio, Roy, mejor musico y mejor instrumentista que todos ellos, supo montarselo de forma divertida.

Si Phil Spector hubiera tenido canciones como "See my baby jive" quiza no hubiera pasado tantos años encerrado. Y que decir de "I wish it could be Christmas everyday" recreacion perfecta del disco navideño del tipo cuyo pelo parece un colision entre un arbusto electrificado y el pelo que rodea el miembro viril. "Bend over Beethoven" sumerge al musico pre romantico entre aromas de cool jazz de la Costa Oeste. En "Angel fingers" sigue obsesionado con Spector (esas baterias) y adelanta los contenidos de su "Eddy & The Falcons". Se da un paseo por los Zeppelin en "You got the jump on me" y nos vuelve a descolocar con un instrumental desquiciado en "Rob Roy´s nightmare" que me recuerda a las piezas sin voz del maravilloso "Pet Sounds", con esas mezclas de musicas tan dispares y con esos cambios cromaticos en cada esquina.

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Laura Nyro "Eli & The 13th Confession"


Era agosto, hace cuatro o cinco años, que mi memoria no es muy precisa con las fechas. Al día de llegar, me fui de compras a la calle Tallers. Me pille tres o cuatro discos, dos de ellos de Laura Nyro, "Gonna take a miracle" y "Eli & the 13th confession".

En los siguientes días, me iba a la playa de Premia a tomar el sol, bañarme y disfrutar de eso que gusta tanto a los mediterraneos: la laxitud. Estar tirado sin nada que hacer. En casa de mi abuelo no hay equipo de música y no me gusta escucharla en el dvd. Me da la impresión de estar poniendo música ambiental y no me apetece que mi primera experiencia con un disco sea de tal manera. Así que el único sitio donde escuchaba música era en la playa, con el discman. Primero me escuche el de versiones y luego me puse con el "Eli". Las primeras que escuche eran las que conocía de aquel disco, "Stoned soul picnic" y "Eli´s coming". Joer, que buenas eran. Me daba miedo que el resto del disco no estuviera a la altura, así que lo saque y me puse a escuchar otro. Al rato, me "aventure" a volver a escuchar esas dos y a probar suerte con otra. Creo que fue "Farmer Joe". Igual de buena. Sin duda, el resto del disco no podía mantener el nivel. Me fui a bañar y a casa con mi abuelo, que ya teníamos hambre.
El día siguiente fue parecido, pero escuche otra nueva.Vaya, también era excelente. Cada vez que escuchaba otra canción del disco, mas "miedo" me daba a que el resto del disco no fuera tan bueno. No que fuera malo, pero ese nivel es difícil de mantener. Así que tarde como cinco o seis días en escucharme el disco entero. Me ponía las mismas canciones una y otra vez, de tanto que me gustaban. Y desde que lo escuche entero hasta hoy mismo, me parece uno de los discos mas perfectos jamas grabado. No tiene una canción mala. No, no es que no tenga una canción mala, es que no tiene un solo segundo que no suceda algo. Me encanta la manera que tiene de mutar las canciones. Cuando te ha metido un cambio en una canción y aun estas sorprendido diciendo "Jolin, que cambio mas bien hecho, que elección mas sorprendente", ya ha vuelto a variar la canción. En tres minutos de canción te mete lo que con otro compositor menos dotado te haría cuatro canciones distintas.

Así que voy a dejarme de rollos y que descubráis este disco por vosotros mismos

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lunes, 15 de diciembre de 2008

David Cronenberg vs David Lynch


Otra vez el más ninguneado es el mejor. Lynch tiene alguna pelicula buena, pero ya hace mucho de eso. Es mas una marca que un autor, no se, algo como Tarantino, que se ha instaurado en la repeticion de un esquema y a correr. Pues Lynch igual. Me parece muy bien que haga peliculas ininteligibles tanto para reirse de cretinos que piensan que el cine debe contar historias que sus debiles mentes entiendan, como de los cinefilos gafapastosos que dicen entender sus peliculas. Lo que no me parece tan bien es Cronenberg que es mejor autor de ciencia ficcion que el mismisimo Stanley Kubrick y con un buen ritmo de produccion (de hecho, sus ultimas peliculas son buenisimas, el pavo sigue fresco y en forma) sea tan poco considerado. Que ese tio hace pelis de ciencia ficcion sin toques intelectualoides, ni en plan chanza-homenaje (como el amigo Tarantino con los westerns y pelis de kung fu). Es un tio que por si solo dignifica el genero.

Ademas, cuando se ha salido de este, sus resultados han sido magistrales. Vamos a ver, yo no he sido capaz de ver mas de diez minutos de "Una historia verdadera" de Lynch. Esa peli que segun la critica, Lynch se dejo de rarezas para contar historias (me cago en las historias). En cambio, "M de Butterfly" es una pelicula de amor bien bonita. Es esa que va de un consul (creo recordar) americano en Japon, que desconocedor de que en el teatro japones tradicional, kabuki, los papeles femeninos son interpretados por hombres y se enamora de uno de ellos. Hasta el final de la pelicula no se da cuenta que es un hombre. A mi me gusto mucho. Como tambien me parecen fenomenales "Spiders", "Existenz" (como hacer "Matrix" con dos duros y sobrado de imaginacion) o "Promesas del Este".

Willy DeVille vs Bruce Springsteen


La diferencia entre estos dos tipos es la misma que pueda haber entre Little Richard y Pat Boone, respectivamente. Si, amiguitos, Springsteen no deja de ser un remedo para todos los publicos de aquello que alguna vez fue negro y se llamo rock & roll.

Hay algo de gregario en la musica de Springsteen, parece que este dando un mitin. Con esas barbas que llevaba en los 70 y la correspondiente pana, tiene un rollo asi como comunista. Hay algo profundamente protestante (esto es, perverso e infantiloide) en la musica de Springsteen. Un mensaje asi gilipollesco en plan "si lo intentas lo lograras" y demas consignas baratas con la que la basura europea ha creado ese imperio en America del Norte. En cambio, Willy se las sabe todas, esta pasado de vueltas, es el diablo, el blues, el conocimiento, el chuleta, el pirata, el sabio, el chaman. Willy es poliedrico, Bruce no es ni tridimensional. La insatisfaccion juvenil de Springsteen que trina en sus discos, ya la dejaron clavada, de manera mucho más universal, los Who. Sin tanto Chevy y tanto lugar comun de la parafernalia yanki.
Si, tiene algun disco bueno el chavalote este, por ejemplo, los que he comentado ya en el blog, pero luego se ha repetido mas que el ajo. Se ha instalado en una manera compositiva que solo produce tedio. Ya lo dijo Sabino Mendez en su día "Willy DeVille es lo que nunca podra ser Bruce Springsteen. Tiene un halito europeo y conoce musicas que el otro ni siquiera sabe que existen". De hecho, Willy se instauro en Nueva Orleans (la ciudad mas europea de los USA, como reza el topico) y ya en su dia, en los 80, uso al arreglista de Edith Piaf en uno de sus discos.

Y que leches, cuando Springsteen transpire la mitad de la lujuria que Willy en "It´s so easy" me vais avisando. Cuando versione a los negros como en "You better move on" (Arthur Alexander), me dais un toque.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Bruce Springsteen "Born to run" (1975)


En un principio gustome la música nocturna y extraña, de un misterio inaprensible (de ahí mi filiación al "Bitches Brew"(1969) por las causas que comento en la entrada correspondiente, o los Doors, Pink Floyd o Led Zeppelin). El inmenso legado de Brian Wilson me obligo a replantearme ciertos argumentos, más intelectuales que musicales: el (re)descubrimiento de la melodía, el equilibrio musical como epítome de la perfección. Aunque luego me fui dando cuenta que no mis nuevas querencias musicales no estaban tan alejadas de las anteriores.

Si dos de mis grupos musicales favoritos, Beach Boys y Led Zeppelin (otro seria la Creedence, que tira por el camino del medio) pueden estar en principio muy alejados entre si, bajo una mirada atenta, encontramos puntos en comun. Brian Wilson representa el genio creador mientras que los Zeppelin son el recreador (ya sabeis de su querencia por robar de aqui y alli). El primero aparentemente es el compositor de bonitas canciones y los Zepp son una suerte de brujos paganos que mezclan religiones primitivas (africanismo, blues, vanguardias europeas, la herencia celta de los druidas). Aparentemente, solo en apariencia, insisto, en los Beach Boys prima la melodia mientras que en el grupo britanico, es el ritmo quien impone su dominio. Pues bien, ¿como evaluamos "Babe I´m gonna leave you" o "The rain song" (por el lirismo de ambas y los cuidadosos arreglos) por un lado y "Cool, cool water" (por su vanguardismo) o "That´s not me" (por su secuencia ritmica) por otro? En ambas formaciones, aun operando en areas distintas y con sus diferencias logicas y obvias, existe una identica preocupacion por la amplia esfera de la creacion musical (melodia, armonia, texturas, arreglos, ritmos, vanguardismo, etc...). ¿Ese ritmo naif e insistente de la percusion de la excelsa "I just wasn´t made for these times" no tiene algo entre un juego repetitivo de un niño y un rito chamanico?

Escuchaba el otro día un piraton del asi llamado Box. Se trata de "You can trust your car to the man who wears the star"(1974) grabación de un concierto en la epoca intermedia del "The Wild, The Innocent And The E Street Shuffle"(1973) y "Born To Run"(1975). Acompañandole ya esta el nucleo de lo que seria la E Street Band: Vini Lopez (batería) ha sido reemplazado por Max Weinberg y David Sancious (teclados) por Roy Bittan. Musicos más convencionales, ni Weinberg tiene el toque Keith Moon de Lopez, ni Bittan la educación clasica de Sancious.Ya sabeis de mi querencia por esa primera etapa de Springsteen, cuando aun tanteaba cual iba a ser su espacio musical y no se habia servido de esa monolitica banda de rock, ampliamente eficaz pero tambien carente de los matices de la anterior. Seguramente los fans prefieren la demoledora E Street Band, pero ¿que banda de rock conocen capaz de virar, con identica efectividad, del funk latino de "E street shuffle" a Gershwin o Aaron Copland de "New York city serenade" en un mismo disco? Por cierto, en esta ultima, en la toma del mencionado pirata, advierto unas profundas influencias del Tim Buckley más osado, en la preciosa intro suenan ecos (ese piano electrico) de "Happy Sad". En fin, que mientras escuchaba el pirata, al no mirar los creditos, pense que la formación que le acompañaba era la de su albúm del 73. En el disco ya adelantan canciones del "Born to run", como la canción que da titulo al album, "Thunder road", "Jungleland" o "She´s the one". Lo que me hacía pensar que era la antigua formación la que acompañaba a Bruce, es el poco brillo que saca de la misma "Born to run", suena mucho más apagada que en otras versiones (tanto en directo como en estudio). Pense que la decisión de Bruce de cambiar de acompañantes era debida a que necesitaba de unos musicos más rockeros que se adaptasen mejor a las nuevas composiciones que tenia preparadas. Ahora no se que pensar.

Por cierto, ¿sera verdad esa leyenda urbana que dice que un bisoño Springsteen que compartia escenario en un festival con Lou Reed (¿o era Iggy Pop?) se quejo del "ruido" que hacia el tipo ese sobre un escenario? No creo que Sprinsgteen no conociera de la existencia de Reed o los Stooges. De hecho, en la misma "Born to run", cuando parece que la canción se desvanece antes de entrar en la ultima estrofa, entre los barrotes del muro de sonido a lo Spector, se cuela un corto fragmento ruidista digno del "White light/ White heat"(1968) de la Velvet.

Pero empecemos por orden, el disco se abre con la melancolica armonica con que comienza la epica "Thunder road", mientras Roy Bittan le acompaña al piano, en algo que algunos criticos han visto influencias de Bach (¿?). Ya comente mi problema con Springsteen cuando se mete en estos baladones lentorros, que puede conmigo y agota mi paciencia, aunque esta es la unica canción lenta del albúm que no me gusta, advierto. Así que rapidamente paso a "Tenth avenue freeze out" con su ritmo vacilon similar a algunas canciones de su anterior albúm, aunque algo más ralentizado. En la letra de la canción, narra el nacimiento de su nueva banda y las decisiones que le llevaron a cambiar de musicos (por ejemplo, el arreglo de una sección de cuatro metales que lleva la pieza). En "Night" saca partido de esos metales, que acompañan y dan sensación de aceleracion al trepidante riff de guitarra de Bruce, que no da respiro. En "Backstreets" la voz se desgarra en una canción que contradice mi poca querencia por el Springsteen más calmo. Y llegamos a la emblematica "Born to run" que Greil Marcus describio como "un Chevy del 57 lanzandose sobre un disco de las Crystals". La producción saca partido tanto de Phil Spector como de la anterior adaptacion que hizo Roy Wood de las producciones de Phil. Pero lo de Bruce no debe ser considerado como un plagio, ya que imprime su personalidad. Roy Wood era más cachondo, Bruce más epico. Asi como Spector era más cine(mono)mascope y Bruce tiene un brillo urbano (Dylan, Reed, pero sin exagerar) más callejero.El motivo de piano de "She´s the one", pieza con influencias de Bo Diddley, siempre me ha cautivado. "Meeting across the river" se abre con una fanfarria de dixie que se va apagando. Otra cancion de calado atmosferico. Es revelador como pese a que en la mente colectiva, este "Born to run" sea percibido como un disco a mayor gloria de rock, encontremos en su interior, profusión de canciones lentas (aunque algunas tienen pasajes más rockeros, cortesia de la epicidad marca de la casa). Y el our de force de "Jungleland", otro clasico, nos despide de esta disco romantico y fuera de su epoca. A pesar de que el transcurrir del tiempo lo haya convertido en un clasico.

El otro día leia en una entrevista, no recuerdo con quien exactamente, que comentaba que el punk inglés no llego a calar en Estados Unidos, mas que de manera residual (que con el tiempo daria lugar a las escenas hardcore de los 80, principalmente en Nueva York y el distrito de Orange County en California). Algunos citan causas como la mayor calidad de vida norteamericana o el soleado clima californiano, pero yo creo que tiene más que ver con la etica protestante de los USA. Ese sueño americano, ese labrarse el futuro uno mismo, precisamente contra ese "No future" que clamaban los punks britanicos. A los yankis no les va tanta negrura, asi que es normal que el mensaje romantico de Springsteen calase más en su pais. En plena epoca de deconstruccion del rock, de amargas profecias, este "Born to run" ofrecia un mensaje insolito: aun es posible creer en el rock como algo, que si bien no puede cambiar la sociedad como se creia en los sesenta, aún puede cambiarte a ti mismo. Con esa fe proselitista, con esa pasión, Springsteen conquisto el mercado, revelandose como la prueba viviente de la bondad del sueño americano: un chaval cuyo futuro no tenia, en principio, más expectativas que las de encontrar un trabajo en la construcción, acaba siendo la unica esperanza del rock & roll.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Black Crowes "Lions" (2001)


Pues son bastante gilipollas estos tíos. Que no son maneras para empezar un articulo recomendando uno de sus discos, pero vaya, es que son unos necios. No dan una. Que si critican a Aerosmith y a las dos semanas son sus teloneros, que si ídem con los Stones, que si el "Bullet the blue sky" de U2 es una copia de "Strangehold" de Ted Nugent (se parecen, cito directamente lo que me dijo mi colega pamplonica Alberto "como un botijo a un pastor pastun"). Pero eran muy rockeros y molaba eso (por contraste) en plena era alternativa grunge y tal.

Me vais a perdonar el inciso de fan lolita iracunda, pero U2, aunque sean una mierda ahora mismo, son bastante mejores que los Crowes. Y la impostura que los chavales de Atlanta acusaban a los U2 de "Rattle & Hum" o los Primal Scream de "Give Out But Don´t Give Up" es la misma que ellos mantenían (sobretodo en ese magnifico disco, pero deslucido por ser un ejercicio de estilo, que es "The Southern Harmony & Musical Companion" 1992). ¿O acaso ellos pueden saquear el rock sureño por ser americanos y los otros no por ser irlandeses o británicos? Y para mayor inri, ¿acaso los mismos Crowes no fusilaron a saco a los Stones y Faces grupos que provienen de la pérfida Albion y no de un rincón de Texas? En fin, ese era el nivel intelectual de los hermanos. Por suerte, su música borra lo imbéciles que llegaban a ser. Eso si, hay que reconocer que experimentos de modernizar o personalizar la música de raices yanki como el "Joshua Tree" de U2 (si, si, no me estoy confundiendo) o el "Being There" de Wilco, dan sopas con hondas a los hermanitos bocazas. Ahora, comparada con la gilipollez de un "geniecillo" del indie cualquiera, que aparte de decir las mismas tonterías hace una música espantosa, se podía transigir con los hermanos. Eso si, las pintas de hippies y ese olor a pachuli que tienen me dan un asco tremendo. Este es un grupo con una imagen mas pensada que unos Take That o mierdas similares. Y eso se traduce a su musica. Son un timo, pero entretienen. Aunque les falta ese toque de espontaneidad y de narices que si tenian las bandas de los sesenta. En fin, son como Lenny Kravitz pero sabiendo fusilar con gracia.

Total que este es su ultimo disco (antes de que se volviesen a juntar para sacarse unas perras) y es el mejor. Su disco más personal, en el que juegan con mayor cantidad de musicas y sonidos distintos y sobre todo: el que tiene mejores canciones. Practicamente ninguna sobra y eso que es un disco largo. La producción del tan veces criticado Don Was, por su trabajo con los Stones, se revela como un acierto. Les hace sonar mucho más consistentes que George Drakoulias o Rick Rubin, con los que habian trabajado en el pasado. Y les da un toque funky sobre todo en la base ritmica que nunca habian empleado tan bien.

Tenia pensado analizar las canciones una a una, pero es muy largo y ellos me caen muy mal, asi que me rebelo contra mi mismo: es un buen disco pero ellos se merecen algo tan feo como sacarle los mocos a un muerto. Ale.

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martes, 2 de diciembre de 2008

Gilipollas a los que tengo odio africano: Steven Spielberg


"Pero que patada en la jeta tengo, Yahve mio"


Este montón de mierda lleva ya demasiado tiempo agobiándonos con sus deposiciones filmicas para no dedicarle un mensaje justiciero, aquí y ahora.

He de reconocer, así de primeras, que hay algunas películas de este atontado que me gustan y de hecho bastante, la saga de Indiana Jones (sobre todo la primera, que me parece un clásico del cine de aventuras) y "Minority report", en la cual aparece otro tío al que no puedo ni ver, Tom Cruise, al que le reconozco que no es mal actor (tampoco especialmente bueno, pero el chaval suele cumplir a pesar de abusar de esa sonrisita a destiempo que es para patearle el jeto). Dicho esto, pasare a calificar las demás aberraciones de este inmundo ser:

"1942": una comedia que no tiene un solo segundo medianamente cómico.
La del camión asesino: un bodrio que se hace eterno.
"E.T.": esta me la hicieron tragar en un cumpleaños cuando era un tierno infante. El extraterrestre gominola es más nauseabundo que los Gremlims y Bambi juntos.
"Lista de Schlinder": No he conseguido pasar de los cinco minutos sin pasar a hacer otra cosa
La otra de judíos que tiene: Ídem, un bodriazo.
"Tiburon": inaguantable, tiene más intriga rellenar una quiniela.
La de negros: Casi te dan ganas de afiliarte al KKK y eso que no la vi entera.
"Inteligencia artificial": Esto es "Pinocho" pero en versión para niños disminuidos (por la parsimonia que se pega para contarnos la fabula). Cuando crees que ha acabao y el puto crió robot por fin ha dejado de dar la lata, aun hay más. Por mucho Kubrick que avalase el proyecto, no vale un céntimo de peseta.

Inciso: Kubrick creo grandes películas, pero cuando metía la pata lo hacia hasta el fondo; su ultima película sin ir más lejos o el doblaje español de "El Resplandor" (no es tema baladí, Kubrick elegía personalmente a quienes doblaban sus películas en otro idioma) y bueno como es un icono incontestable de los cinéfilos, me divierte criticarle.

Inciso bis: Odio a los cinéfilos. Son "una criatura repugnante, generalmente de gafilla de alambre y pelo rizado, que cree que todo el mundo debe conocer su opinión sobre tal o cual película. Y como entender de cine es muy fácil por que solo lleva un siglo existiendo, pues estos se tragan dos de Scorsesse y una de Murnau y hala, a dar por culo con sus sentencias pedorras. No ocultan su desprecio por cualquier cosa que sea minimamente entretenida o comprensible. Para ellos, todo lo que no sea Dreyer o Kaurismali es una puta mierda. Pero casualmente siempre están en las colas del Kinepolis, para tragarse "Hellboy" o "Tomb rider" (esta definición se la he robado a una del Mondo Brutto). Las películas que me gustan, me gustan muchisimo, pero el resto del cine solo merece mi desprecio eterno.

El caso es que todas las películas de este mamón tienen un crió (odioso) al que sus padres abandonan. Luego te enteras que los padres de Spielberg se separaron cuando era pequeño y flipas con que el tipejo, que ya no cumple los 40 y tiene una pasta gansa, aun no haya podido superar tamaña tragedia. Nunca curar los traumas de alguien han sido tan caros ni han costado tanto dolor a la humanidad. Y eso que el puñetero fenicio vive en la tierra prometida de los psicólogos.

Pero si hay algo que realmente odio de este energumeno es su película sobre el trafico de esclavos, "Amigos" creo que se llama el bodrio este. Resulta que el muy hijodeputa, por eso de contentar a su publico (mayormente anglosajón) nos pinta a nosotros, los españoles, como los mayores traficantes de morenos de la historia. Olvidando de árabes (no sea que le hagan una Jihad en su puta cara), anglosajones y holandeses. ¿Cuanta población negra hay en Colombia, Mexico o Peru (países que pertenecieron al regio Imperio Español) y cuantos en Brasil (portugueses) o los mismísimos Estados Unidos? Si quieres hacer una película historia, se fiel a la verdad: los españoles no somos un pueblo racista como si lo son los anglosajones, teutones, gabachos y demás purria europea. El primer mestizo nació exactamente a los nueve meses de llegar Colon a las Americas. Bartolome de Casas, fraile dominico, defendio los derechos de los nativos americanos (que según el, eran tan hijos de Dios como los españoles) ante el mismo Fernando el Católico y posteriormente Carlos I. Promulgo leyes que condenaban con mayor crudeza actuar violentamente contra un nativo que contra un español. Otro caso es que se cumpliesen estas leyes, pero al menos existían. Mientras que en el reino de la Democracia (Estados Unidos) hasta la década de los 60 (hace dos días) los derechos de los negros eran una risa. Por cierto, ¿cuantos nativos americanos hay en ese país? En cambio la población de latinoamerica es fundamentalmente mestiza.

Si este país estuviera regido por alguien con un poco de decencia, las películas de este anormal no se estrenarían en un país al que insulto. Y menudo favor nos harían.

Blood Sweat & Tears "Blood Sweat & Tears" (1969)


A pesar de mi fanatismo hacia Al Kooper y que su debut es un disco acojonante, su segundo álbum, este que nos ocupa, es aun mejor. La historia es más o menos que echaron a Al Kooper, que había formado el grupo y reclutaron al vocalista David Clayton-Thomas, de poderosa voz soulera. Este disco no esta muy alejado de su debut, quizá sustituyendo la influencia clásica de Kooper en el anterior albúm por una mayor presencia jazzistica, aunque la canción que lo abre, una "Gymnopiede" de Satie, pueda contradecir esto que digo.

Tras esta introducción, pasamos a "Smiling phases" mayormente una animada canción soul donde la banda traquetea como la mejor banda negra de soul, dejando espacios para que la banda se luzca en desarrollos instrumentales de carácter jazz. "Sometimes in winter" es una balada donde Clayton ejerce de crooner, mientras que los vientos (metales y flauta travesera) proporcionan un colchón lírico.

"More and more" es un poderoso funky (atención a ese solo de guitarra ácida) para mayor alegría de David y la vibrante base rítmica del conjunto. Le precede una gran versión de una de las joyas del debut de Laura Nyro ("More than a new discovery" 1967) la sarcástica "And when I die". Hay lugar para lucimiento del conjunto dándole un aire entre ragtime y cabaretero, especialmente gracioso es ese fragmento donde la percusión emula al trote de un caballo, antes de meterse en un fragmento funky para despedirse con los metales acolchonando la voz de Clayton en los versos "And when I die, and when I'm gone/ There'll be one child born". Lo que hacen con el "God bless the child" de Billie Holiday también es de nota, con ese fragmento de jazz afrocubano que es una delicia de ritmo y vivacidad. Continua con otra canción que fue un single de exito, "Spinning wheel" que posteriormente versionaria Shirley Bassey.

Uno de los puntos más álgidos del disco es su recreación de la gloriosa "You´ve made so very happy" de Brenda Holloway, hay que reseñar de nuevo el gran trabajo de David Clayton, esa suavidad aterciopelada de crooner sobre el colchon del organo hammond que se convierte en apasionamiento desgarrado en el estribillo. "Blues part II" es un tema, mayormente instrumental (aunque David canta hacia el final) donde se citan fragmentos de "Sunshine of your love" de Cream y "Spoonful" de Willie Dixon (que también habían versionado Cream en su mejor disco, su debut), esta salvaje jam se funde con el Satie que abría el album.

La reedicion contiene dos versiones en directo de "Smiling phases" y "More and more" que dan fe del buen hacer del grupo sobre un escenario.

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viernes, 28 de noviembre de 2008

Aerosmith "Toys In The Atic" (1975)


Acabo de meterme pal cuerpo el disco en cuestión de los Aero y a quienes más me han recordado es, ojito al dato, a Os Mutantes y al Captain Beefheart. ¿Como es esto? ¿esa panda de rockeros zafios y melenudos comparados con dos iconos de la inteligencia musical? Pues si, pero dejadme que me explique. No es que se parezcan entre si ninguno de los tres, pero la música de los Aero tiene un algo tan gráfico como también lo tienen los otros dos. Es decir, al igual que la música de Don Van Vliet me hace pensar en los dibujos del Correcaminos y el Coyote y así como la banda brasileña a veces parece hacer música de dibujos animados, lo mismo ocurre con los Aero (en un contexto y con unas intenciones diferentes). De hecho, si hasta físicamente Joe Perry y Steven Tyler son ampliamente caricaturescos (los morros y labios de Tyler, la cara de Perry...) y solo hay que mirar la portada, recopon. Son un grupo que habría encajado mucho mejor en Barrio Sesamo que los atontados de los Red Hot Chili Peppers.

En todo caso, cualidad gráfica la de su música a la que no es ajena el gran trabajo de Jack Douglas a la producción. Comienza el disco con la canción que da titulo al mismo, un clásico de sus conciertos a partir del momento. Precede "Uncle salty" que tiene un ritmo vacilón, ideal para que Tyler demuestre sus portentosas facultades vocales con esos chillidos del averno que proceden de su menudo cuerpo italoyanki. Más vacile, esta vez con un ritmo más boogie en "Adam´s apple" que incluye una sección de metales. Y aquí llega una de sus canciones más famosas, la misma que les relanzaría en los noventa al regrabarla con los Run DCM, "Walk this way". Por lo visto la canción esta basada en el cachondeo padre que se paso Tyler al ver "El jovencito Frankestein" al contemplar la peculiar manera de moverse de Igor, el mayordomo ayudante del doctor. En canciones como esta es donde más se puede apreciar aquello que os decía al principio, ese cartoon sonoro: el tremendo riff funky de la pieza, los ornamentos de la percusión, la voz de Tyler casi rapeando y diversos efectos de producción que te meten dentro de la pieza.

"Big ten inch record" es una version de una pieza entre rockabilly y swing que posteriormente recibiria una lectura por parte de Barrence Whitfield. Cuenta con piano invitado y vuelven a aparecer los metales para una demostracion de lo diversos que son estos muchachos. Tyler se luce también con la armonica. "Sweet emotion" es el otro gran exito del album. Aquí invitan a un tipo para que toque la marimba en esa climatica introduccion de talk box, bajo y bateria. Esa especie de "barridos" de la batería me flipan, así como ese final descontrolado al que se lanzan. "No more no more" comienza con acusticas y tiene una impronta a lo Stones (ese riff), un piano machacon y un desarrollo que demuestra que estos chavales ademas de saber tocar, tambien saben componer.

"Round and round" incide en esas sonoridades que habían mostrado en alguna pieza del anterior "Get your wings", una querencia por esos sonidos pesados a lo Black Sabbath. Esto podría calificarse como jevi. Eso si, en sus puñeteras vidas panolis como Bruce Dickinson o Rob Halford mostrarían una decima parte del veneno que escupe Tyler con su voz. Esto no sabe a pantalos apretados, machismo homosexual (si, parecen terminos en contradicción pero encajan muy bien entre la parroquia jevi) y litronas, sino a heroina y sexo sucio.

Y para finalizar y contrastar con la dureza anterior, con esa guitarra de Perry que se lanzaba al espacio exterior, la delicada "You see me crying", una de esas baladas que les salen tan bien como "Dream on" o "Home tonight" y tan alejadas están del babosismo jeviondo que imperaría en los ochenta . Esta incluso incluye una orquesta y bueno, es delicada hasta que a Tyler le da por sacar esa voz demoniaca (como al final de "Dream on", por cierto que grabaron en los 90 una versión con orquesta en una entrega de los premios de la puta MTV que es tremendisima).

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domingo, 23 de noviembre de 2008

Claude Achilles Debussy "Prélude à l´après-midi d´un faune" (1894)


La musica es la aritmetica de los sonidos, como la optica es la geometria de la luz
(Debussy)

Diez minutos de éxtasis musical. Desde esa sencilla melodía de flauta que evoca recuerdos dormidos de mi infancia (esa melodía circular que sube y baja siempre me recuerda al silbato del afilador), esos chelos que crean texturas allí al fondo, hasta esa parte central en la que pareces flotar en un sueño cósmico, habiendo partido de la sencillez hacia la grandeza. Una melodía impoluta que uno nunca se cansa de escuchar.

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jueves, 13 de noviembre de 2008

Lou Reed "Transformer" (1972)


Ay, los cliches tipicos del rock. Que daño han hecho. ¿Cuantas veces las palabras autenticidad y fidelidad han servido para ocultar la falta de talento o el inmovilismo? Ac/Dc que llevan mas de veinte años grabando el mismo disco, casi la misma cancion, se escudan en que son una banda de rock para endilgar la misma mierda una y otra vez. Una mierda que fue en su dia gloriosa, cuando lejos de ser un Disney rock para todos los publicos (sobretodo en directo, ya que convocan a generaciones enteras de aficcionados) tenian un toque callejero y urbano, no muy lejano al del mismo Lou Reed, aunque lejos de su genialidad, por supuesto.

Todo esto viene a cuento de que Lou Reed y David Bowie (productor de este disco) son mucho más criticados por el aficcionado común que, por mentar al otro vertice de este triangulo, su colega Iggy Pop. Iggy es el inmovilismo. Si bien hay que reconocer que en directo la actual encarnacion de los Stooges suena de miedo, con una energia brutal, es triste que se vea relegada su carrera a una repetición, sin salirse de los esquemas, de los discos que publico hace casi cuarenta años. No me refiero ni a sacar material nuevo (bueno, el ultimo disco de los Stooges con material nuevo, es una basura), pero ¿no podria, al menos, retroactualizar algunas canciones de su carrera en solitario para variar un poco su repertorio en directo? Ni eso. Muy triste resulta releer algunas entrevistas de cuando "American Caesar" (1993) o "Naughty Little Doggie" (1996) cuando Iggy ya tenia planeado reunir a los Stooges, pero con la intención de "hacer algo nuevo, no reunirnos para hacer lo mismo de siempre" (Iggy dixit).

En cambio, al pobre Bowie le caen siempre palos por tener una inquietud minima. Gracias a Bowie, Iggy grabo su mejor disco en solitario ("The Idiot" 1977) y Lou Reed grabo una obra maestra como la que nos ocupa. Se ha comentado mucho acerca del papel vampirizador de Bowie respecto a los discos que produjo a sus dos amigos, como si sonaran más a Bowie que a la propia personalidad del musico que firmaba la obra. Si es cierto que este "Transformer" suena cercano al glam rock del britanico (esta producido y arreglado por Bowie y su mano derecha, Mick Ronson, ¿que leches esperaban?), pero no es una obra tan alejada del decalogo del ex Velvet como se dice. Mismamente en "Coney Island Baby" (1976), "The Bells" (1979) o ese cabaret swing de "Rock & Roll Heart" (1976) podemos encontrar puntos en comun con este disco, si bien más tamizados. El caso es que obra de uno u otro, este disco es tremendo.

La guitarra hiriente como una cuchilla de afeitar abre la estupenda "Vicious", un clasico instantaneo que dicen. De "Andy´s chest" se podria decir que es más tipicamente Lou Reed (como si hubiera hecho la misma musica toda la vida), entre su posterior estilo reposado y un ligero toque cabaretero britanico (esos coros de Bowie). Y llegamos a una de las canciones más populares de este disco, la epica "Perfect day" con un piano genial de Mick Ronson que tambien arregla la seccion de cuerdas en el más puro estilo Visconti (ya sabeis, el productor de Bowie y Marc Bolan). Una pieza muy suave y melodica, pero con esa tension enrarecida tan caracteristica de Lou Reed, manteniendo un equilibrio entre esos aires grandilocuentes de su colega Bowie y el intimismo de Reed (que explotaria a conciencia en el posterior "Berlin", 1973).

¿"Hangin´round" es tan alejada del estilo de Lou? Es un rock & roll sencillote que encaja perfectamente entre "Sweet Jane" o "Run run run"...o practicamente todo su "New York" (1989). Y llegamos al segundo de los tres singles del album, la clasica "Walk on the wild side". Una canción perfecta, con esa linea de bajo de Klaus Voorman (colaborador de Lennon o Harry Nilsson entre muchos otros), el rasgueo de la guitarra acustica, esa cadencia medio hablada de la voz de Reed, los pegadizos coros, ese sintetizador tan bien empleado a mitad de cancion y el alegre solo de saxo baritono del final. "Make up" vuelve a insistir en ese toque cabaretero pero más proximo a la republica de Weimar que al favorito de Bowie (el gran Jacques Brel) con la tuba de Herbie Flowers acompañando la linea de voz de Lou que se acelera y decelera de forma muy adictiva.

"Satellite of love" si que podria ser una canción de Bowie, pero ¿que más da? ¿acaso eso es algo malo? Es cierto que la versión del albúm es mas grandiosa que la lectura más intima que solia hacer Reed en directo, pero es igualmente magnifica. Me encanta ese final con la voz de Bowie en falsete jugueteando en los coros entre ese sinte y las animosas palmas. "Wagon wheel" vuelve al rock con un toque boogie y unos coros femeninos, que contrastan con las secciones lentas que incluye la canción, con un Reed sarcastico invocando al altisimo. Muy logrado el efecto tras esas partes lentas, en los que los instrumentos electricos vuelven a aparecer para enlazar con la parte rockera. Otra canción impresionante, como todas las de este disco que no tiene desperdicio. El delicioso interludio de minuto y medio que supone la cachonda "New York telephone conversation" sirve para entrar con buen pie en "I´m so free" que tiene un toque Bowie-Bolan que no se lo salta un torero. Y para terminar, otra pieza con un toque añejo, "Goodnight ladies" con un arreglo de metales de Herbie Flowers. Entre el cabaret Weill y Bretch, el dixieland y el humor absurdo de Lou.

Otro punto para comentar serian los textos de sus canciones. Alguien dijo que uno de los grandes hallazgos de Lou Reed fue dar voz y dignidad a personas que la sociedad repudiaba: yonkis, prostitutas, transexuales, travestis y demas.

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lunes, 3 de noviembre de 2008

Donna Summer "I feel love"

Ya que he hablado de Jimmy Somerville y Marc Almond, quienes versionarón a dúo esta canción, es justo que dedique una entrada al "Whole lotta love" de la música disco. Esta canción que le escribió y produjo Giorgo Moroder conjuga elementos tan aparentemente irreconcilliables como es la fría robótica alemana del krautrock con el funk y soul que inyecta la diva disco. Esa entrada de sintetizador que a mi me recuerda por su espectacularidad a algo así como el "Also sprach Zarathustra" de Strauss pasado por "Blade Runner", el ritmo matemático (que se va acelerando progresivamente casi de manera imperceptible), la voz de Donna y de las coristas alzándose hasta unos argentiferos registros agudos. Y en el vídeo, el mesmerizante baile de Donna Summer, una de las mujeres más bellas de la época.

Musicos a los que les tengo un odio africano


Bob Dylan: No hace falta que insista, ¿verdad? Pésimo cantante, mediocre compositor, absurdo letrista. Sus fieles aun piensan en obsequiarle con un Nobel !!!como literato!!! Para un desgraciado que tardo 60 y pico años en completar una primera novela decente. Que es una autobiografía, no "Guerra y paz" precisamente.

Frank Zappa: Un bodrio. Comparto la opinión que Lou Reed tiene de el (por lo visto también lo odia). Además me jode que sus puñeretos retoños no reediten de una santa vez los dos discos que Tim Buckley grabo en el sello de su fenicio padre.

Van Halen: Eddie es el guitarrista más sobrevalorado y que mayor daño ha hecho a la humanidad de la historia de la música. Su invento, el tapping es una de las más deplorables técnicas guitarreras jamas creada. Pero si todo lo referente a la guitarra electrica se invento en los años del blues, el country y el rockabilly. Eso seria perdonable si al menos tuvieran alguna canción decente, pero es que ni por esas. David Lee Roth como cantante es un chiste y es que ni tienen canciones: son excusas para agobiarte con los solos del Eddie.

Lynyrd Skynyrd: Un coñazo. Una colección de topicazos rockeros sin gracia.

Sonic Youth: Una mierda del tamaño de Wichita (Texas). Mas de veinte años dando la paliza con la misma historia-coartada arty para esconder que no tienen el más mínimo talento. Son a la música lo que Basquiat a la pintura.

Public Enemy: Para lo que han quedao. De pretender ser la CNN de los negros (¿quien coño te ha dado potestad para hablar en nombre de los negros como si fueran todos iguales, atontado?) a vender ropa deportiva con motivos y logotipos del grupo. Si la tonteria de un Malcom X al afirmar que el "islam es la religión menos racista del mundo" (jojojo, que lo digan las mujeres, los homosexuales, los no creyentes o los mismos negros, que anda que no se hartaron los moros de hacer esclavos entre los morenos) era perdonable por su juventud y que había sido criado en la puta rue, la del líder e ideólogo del grupo, Ice no se cuantos, de familia acomodada y con formación universitaria, NO lo es.

Dictators: Los Porretas yankis. Siguen vivos gracias a la cantidad de gilipollas que existe en España donde les agasajan como si fueran algo de otro mundo por haber tenido un grupo en la misma área que los Ramones unos meses antes. En su país supongo que nadie les hará ni caso, pero aquí como somos unos acomplejados pues a brindarles el paraíso de sol, playa, chicas y vinazo.

Billy Childish: El acabose. Un caradura que vive de hacer el mismo disco doscientas veces (y no, no es una exageración, por ahi deben andar el numero de discos de este papanatas). Lo suyo es el garage. Ah, y el ser autentico. O sea, que el repetir un suceso musical que ocurrio espontaneamente (chavales americanos tratando de ser los Stones y Beatles, sin su talento, sin instrumentos buenos y sin ser grabados por un productor en un estudio en condiciones) es el colmo de la autenticidad. Otro gilipollas similar es el dueño de los estudios Toe Rag, un mamón pijeras igual de fundamentalista que el britanico Childish.

El rollete sleazy: Motley Crue, Poison, Warrant, Skid Row (que no son sleazy pero son una mierda igual) y demas bazofia. No soy un fan de Guns & Roses, pero hay que reconocer que entre estos y los demas mediaba un abismo. No me gusta como suenan sus discos, pero el concierto famoso del Ritz suena muy bien. Si los hubiera pillado un tipo a lo Jimmy Miller hubieran sido mucho mejores.

El hardcore: Con tres palabras defino todo este movimiento: una puta mierda. Ya esta.

El rap: En su 99% es mierda puta. Igual que el rock o el pop actual, lo se, pero esta gente da aun más grima. Cualquier musico negro de decadas anteriores lo habia pasado más putas que cualquier rapero de medio pelo. En cambio, su musica (la musica de la comunidad negra desde los 30 hasta los 70) exudaba una vitalidad impresionante. Encima se matan entre ellos, ¿pudiendo disparar sobre un politico estadounidense, un miembro de ls John Birch Society o uno de los Oasis, por que leches se matan entre ellos? Por el sucio dinero, broda.

Eagles: Una canción buena ("New kind in town") no da derecho a dar el coñazo durante tantas decadas. Los impostores de los Gypsy Kings mejoraron su "Hotel California".

Steve Albini: Ya lo deje claro en mi discurso del odio. Esta aquí de nuevo para que tengais constancia de mi odio inmenso.

Pet Shop Boys: Curiosamente la prensa de tendencias los tomo como referentes de una suerte de pop homosexual, pudiendo haber escogido a grupos mejores que ellos, tambien britanicos, de la misma epoca y que se mueven en terrenos similares como Communards o el gran Marc Almond. Bastante más atrevidos tanto por su estetica como por el hecho de no ocultar su condicion sexual, pero tampoco haciendo referencia a ella en todas sus canciones (como si hacian los PSB). El pobre Jimmy Sommerville, objeto de bromas de todo tipo de rockeros de distinto pelaje por su aspecto modosito y su (espectacular) voz de castrado, se definia como homosexual de izquierdas. Para soltar tal declaracion en los años 80 de la Tatcher y del Sida, habia que tener un par de huevos bien puestos. Fijaros si no en Rob Halford. Casi veinticinco años necesito para reconocer su homosexualidad (cuando ser gay empezo a estar bien visto). Luego el heavy es musica de hombres (!ja!).

viernes, 31 de octubre de 2008

The Move "Looking On" (1970)


Para el tercer disco de los Move cambia la formación. Se marcha Carl Wayne y en su lugar entra Jeff Lyne procedente de los Idle Race, grupo con muchas similitudes con los Move del primer disco y una acusada Beatlemania. Por cierto, que Jeff Lyne había sustituido al propio Roy Wood en los ...su banda pre Move. Jeff Lyne, el hombre que estropearía el ultimo disco (sin contar póstumos) de Roy Orbison con una horrorosa producción, aparte de armarla de similar manera en los Traveling Willburys y en algún disco de Tom Petty, por entonces tenia un currículum excelente. De hecho su material hasta la Electric Light Orchestra (algunos discos de estos también) es muy interesante.

El disco se mueve en terrenos similares a los del anterior "Shazam"(1970) prosiguiendo en esa suerte de hard rock boogie, como si endureciesen el rock & roll clásico sin perder el roll, el ritmo, de este. Abre "Looking on" (Wood) que es un buen ejemplo de esta tendencia de boogie endurecido. Incluye una participacion de un instumento de la invención de Wood: el banjar, mezcla de sitar y bajo y un mini solo con el oboe. A pesar de durar mas de siete minutos no se hace pesada. Como iba diciendo, esto es hard rock, tamizado por incrustaciones de blues, jazz, música clásica barroca y una amalgama de country rock sureño, pero hard rock al fin y al cabo. Eso si, muy trabajado a nivel melodico. Muy alejados se encuentran respecto de su disco de debut.

"Turkish tram conductor blues" (Bevan) se mueve en la misma linea, una mezcla entre Led Zeppelin y Eddie Cochran. Ya que hablamos de esta canción compuesta por el batería, hay que mencionar su labor en este disco (tambien la del bajista Rick Price). Si ya en su debut que era una cosa más beat, más de la época, se mostraba como una suerte de Keith Moon, alejado del tipico batería de la epoca a lo Ringo Starr, aqui demuestra que ha nacido para tocar rock duro.
Las dos canciones de Lyne en este disco nos muestran la enorme influencia que los Move han tenido en bandas como Queen. "What" es un medio tiempo con unas masas corales que anteceden a esos coros tan caracteristicos de Queen y un sonido liquido de la guitarra de Wood que esta soberbio. Atencion a la seccion rapida que introduce con su instrumento. Y "Open up said the world at the door" resume todo el "Queen II" (1975) en siete minutos. Si os acordais del elepe de Queen que menciono, es su obra mas barroca, casi rock sinfonico. La melodia vocal en falsete de "The fairy feller´s master-stroke" (Queen) me recuerda a esta pieza. Por suerte, la de los Move no estan odiosa. Wood tiene espacio para lucirse en la pieza de su colega con su oboe y de meter un solo guitarrero que lleva el tema a ese extraño final con el coro gregoriano y el piano clasico tocado por Lyne.

"When Alice comes to the farm" (Wood) es rock sureño endurecido con piano a lo Jerry Lee Lewis y algun toque descolocante tipico de Wood como son esos fragmentos de chelo tan bien incrustados que aunque sorprenden, quedan feten. "Brontosaurus" (Wood) fue el hit del disco, en su linea de endurecer rock & roll de los cincuenta. Vamos, lo que han hecho Ac/Dc durante toda su carrera pero unos años antes y con mucha más imaginacion. Atencion al dron de bajo y esa guitarra como slide pasada por alguna pedalera de distorsion, persiguiendo a ese piano de boogie sureño. Y para finalizar, tambien de Wood es "Feel to good" que en realidad son dos canciones (es la pieza más larga del disco llegando casi a los diez minutos). La primera es una suerte de encuentro entre los Beatles y algo asi como soul sicodelico. Y la segunda "The Duke Of Edimburgh's Lettuce" un doo wop a capella de Lyne, insertada a modo de coda. No esta mal, pero si se hace un poco larga si no tienes el día de escuchar proto rock sinfonico.

BONUS: Un monton, ya que son diez, mientras el disco solo incluye siete canciones. "Wild tiger woman" (Wood) es una cosa entre Slade, Sweet y Gary Glitter (pero antes, claro). "Omnibus" remite a las sonoridades de su debut. "Blackberry way" es uno de los mayores clasicos de los Move, aparecido solo en single e incluido aqui. Una espectacular produccion de Jimmy Miller para una canción entre los Beatles psicodelicos y/o costumbristas y las nuevas tendencias musicales del momento (hard rock, experimentación, sinfonismo). En "Something" volvemos a encontrarnos con la voz de Carl Wayne demostrando cual era el camino que recorreria en su carrera en solitario: la de emulo de Tom Jones. Una buena canción en todo caso. "Curly" es una encantadora canción que nos devuelve a los primeros Move y que anticipa al Bowie de "Hunky Dory" (1972).
La delicada y casi acustica (lleva hasta una percusión golpeando el bombo de la bateria con la mano) "This time tomorrow" podria pasar por una composicion de Macca. "Lightning never strikes" vuelve a los terrenos del disco pero manteniendo esa mezcla de sonoridades acusticas y electricas como el tema anterio. Y completan los bonus una version en italiano de "Something" y dos tomas maqueteras de "Wild tiger woman blues" y "Curly".

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sábado, 25 de octubre de 2008

Nick Cave "Kicking Against The Pricks" (1986)


Este album de biblico titulo es uno de los mejores discos de versiones que se hayan grabado jamas. Mi favorito junto a "Gonna Take A Miracle" de Laura Nyro. En este disco Nick Cave repasa no solo sus influencias, sino que da una interesante lección de historia de la música popular, evitando en gran medida los lugares comunes y cuando estos se cuelan (Hendrix o la Velvet) lo hacen de manera muy diferente a las destempladas o excesivamente fieles recreaciones a las que estamos acostumbrados .

Comienza con "Muddy Water" una canción del teclista de Free (del "Heartbreaker" de 1973) convertida en un numero minimalista entre Leonard Cohen, Tom Waits o Bob Dylan (ese órgano a lo Al Kooper). Pasamos de una canción dedicada a un bluesman a otro: "I´m gonna kill that woman" de John Lee Hooker. Recreado como la tradición manda, es decir, algo crudo, primitivo y salvaje. Esas voces que se elevan como si fueran los participantes en un rito antillano de vudu, devolviendo el blues a la esencia, lejos de esas edulcoradas versiones para todos los publico que se vendían en los años ochenta. Y Blixa Bargeld mete una guitarra fascinante, creando un fondo enfebrecido para la declaración psicópata de Cave "I don´t care what the people say/ I´m gonna kill that woman, God knows". Tras esto queda gracioso ese "Sleeping Annaleah" de Newbury interpretado por muchos cantantes melódicos (Tom Jones entre ellos). "Long black veil" con un duelo de guitarras entre Blixa (steel) y Hugo Race en la versión de esta balada tradicional irlandesa muy popular entre los estados del sur de Norteamerica (versionada, entre otros, por The Band, Joan Baez, Johnny Cash o los mismos Chieftains).

Lo que hace Nick con el "Hey Joe" es de otro mundo. Su voz grave y sus dotes de interprete convierten la canción en algo muy amenazante. Y la instrumentación es genial con ese dron de órgano burbujeante y la bateria en stacatto (muy típico de las primeras canciones de Roy Orbison en los 60) de Mick Harvey. Y esa sección de cuerda que se va infiltrando poco a poco. Hugo Race también esta magnifico con esas guitarras sucisimas. Esta versión es tan buena como la de Hendrix. Y en "The singer" de Johnny Cash bate sin problemas al maestro. Su interpretacion transpira toda la tristeza del mundo en esta historia de un cantante de segunda, condenado a errar sin destino alguno:

All the truths I tried to tell you
Were as distant to you as the moon
Born 200 years too late
And 200 years too soon

El "Black Betty" de Leadbelly es mucho mejor aquí que en esa horrible versión de unos tales Ram Jam que se popularizo unos años atrás. Parece grabada sobre la marcha, improvisada. Solo se acompañan de la percusion de Harvey. Cave se mete en un brete del que sale airoso al atreverse a versionar el "Running scared" de Roy Orbison, llevandose a su terreno. Donde vuelve a superar al original en esa version acelerada de "All tomorrow´s parties" con unas guitarras desatadas de Mick Harvey y Blixa. Le tengo un especial cariño a la version del "By the time I get to Phoenix" de Jimmy Webb (popularizado por Glenn Campbell) por haberla descubierto en este disco. Una grandisima interpretación, tan buena como la de Campbell y que queda como un guante para alguien como Cave.

Ahora es el turno de una pieza popular que versionaron los Weavers (el grupo de Pete Seeger) y Alex Harvey Band, entre otros, "The hammer song". Vistiendose otra vez de crooner decadente se atreve con el "Something´s gotten hold of my heart" de Gene Pitney (que en esos años volvio a regrabarlo a duo con Marc Almond), una rendición tremenda de un clasico. Y para terminar dos grandiosas versiones, el gospel tradicional (aunque es ligeramente blasfema supongo) de "Jesus met the woman at the well" muy cachonda con esos toques de doo wop. Y para dar el cierre nada mejor que "The carnival is over" de los Seekers que tiene un caracter melancolico que encaja muy bien como despedida.

Por cierto que si a alguno le gustase el disco como para comprarselo, que se espere unos meses, que esta apunto de caer una reedicion con un cd extra.

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jueves, 23 de octubre de 2008

David Bowie "Diamond Dogs" (1974)


Pues tras dos obras maestras como son "Ziggy Stardust" (1972) y "Aladdin Sane" (1973) Bowie sigue moviendose en los mismos terrenos, aunque dando un paso hacia su reinversión en cantante de soul de tintes frios. Mezclando la emotividad del soul con krautrock que desembocaría en su trilogía berlinesa junto a Brian Eno. Un poco como lo que por otro lado estaban haciendo Giorgo Moroder con Donna Summer por ejemplo en su mayestática "I feel love" o posteriormente Prince, en canciones como "The beautiful ones". Bien, pues todo eso ya se encuentra en este disco.

Es también el disco con influencias Orwelianas, que se hacen patentes desde esa introducción que es "Future legend" que nos muestra un Londres futuro en pleno régimen totalitario. La misma música que acompaña el recitado de Bowie tiene un aire post victoriano, de gloria decadente (y un guiño al "Anydaynow" de Bacharach para Chuck Jackson). "...en Ciudad Hambre pulgas del tamaño de ratas pican a ratas del tamaño de gatos...cualquier día de estos, en el año de los Perros de Diamante...This ain´t rock & roll/ This is genocide" de esta manera se introduce el rock & roll stoniano (no solo el riff sobre el que se vertebra la composicion, sino los detalles del piano y el saxo parecen escapados de un discos de los Stones) que da titulo al disco. Es una buena canción pero lastrada por la presencia de ese "Rebel, rebel" que se llevo (logicamente) los aplausos de los fans.

La tripleta de canciones que precede son lo mejor del disco junto al popular single: "Sweet thing" con un Bowie dando una leccion de como se debe cantar con esos cambios de tonalidad de los que tanto aprendieron Brett Anderson y miles de emulos más. Eso si, aqui se mueve en terrenos más graves que en la majestuosa "Life on Mars" de solo unos años atras. Parece que ya no es capaz de dar esos cambios de octava tan acrobaticos.
"I´m on your way/ And I´ll steal every moment". El barroco pianista Mike Garzon se cruza con la guitarra del mismo Bowie, que toca siguiendo las lineas maestras de Mick Ronson. Tras ello comienza, de seguido, "Candidate" que muestra los progresos de Bowie con el saxo. Como dice Coque Malla (si, ese, el de los Ronaldos) nadie ha molado tanto con un saxo tocandolo tan mal. La parte de "Candidate" se va acelerando progresivamente hasta desembocar otra vez en el saxo de Bowie, dando paso al "Sweet thing (reprise)" que toma la escructura del principio, pero aun más decadente y gloriosa, con Bowie lanzandose sin red sobre sus registros en falsete. El final instrumental es precioso: Mike Garzon toca algo de sabor clasico y de continuo entra la guitarra de Bowie sonando muy sucia sobre una base ritmica de rock & roll. Se podra decir lo que se quiera sobre los sablazos musicales que ha dado Bowie a todo Cristo que le haya gustado, pero ¿y su capacidad para dar vida a esas referencias en un discurso musical tan poliedrico y de tal calidad?

"Rebel, rebel", como "The Jean genie" de "Aladdin Sane", es totalmente stoniana. Ese riff, la interpretacion de Bowie (sobre todo al final cuando se pone a repetir el estribillo y a imitar los manierismos vocales de un Mick Jagger). Pero es tan buena como "Jumpin´ Jack flash". No es lo unico que tomo a los Stones, pues como algunos sabreis, la misma portada se la robo a los Stones un día que se paso por el estudio donde estos estaban grabando su "Black & Blue" y un ingenuo Jagger le enseño la portada que pensaban poner a su disco. En fin, aun asi hay que reconocer que a Bowie le pega mucho más esa imagen y que este disco le da cien mil patadas al de los Stones.

"Rock´n´roll with me" mantiene ese tono desenfadado de la anterior. Un himno glammy para corear todos juntos en los disco pubs. Que bien toca la guitarra Bowie en este disco y que bien canta. Mike Garzon esta en su linea, o sea, magistral. Es una pena que este hombre no este reconocido como deberia. Es uno de los mejores pianistas que he escuchado y no solo de rock. El hombre tenia su formacion clasica y es que aparte de ser mucho mas virtuoso que petardos como Rick Wankerman (si, otra vez el mismo chiste) o Emerson, tambien sabe darle al rock, permanecer quietecito si la cancion lo exige o probar con el piano electrico: como en la misma "We are the dead" con juego entre una estructura no lineal como la de una canción de musical pero con sonoridades rockeras.

Como os aseguraba al principio, este disco avanza las sonoridades negras que tomaria Bowie ya desde su siguiente disco. "1984" poderosamente influida por "Shaft" de Isaac Hayes. Cuando compre este disco pense que esta canción esconderia un ambiente tenebroso como corresponderia a una adaptación sonora del libro de George Orwell y me sorprendio este funk sinfonico a la manera de Hayes (aunque aqui no son cuerdas lo que escucha, sino un mellotron). Bowie esta glorioso (esos "oooh") y Mike Garzon tremendo con su pianito electrico al que saca deliciosos sonidos como esa especie de sirena policial con que se abre y concluye el tema. Siguiendo con el tema Orwell, "Big brother" que se abre con el sonido de un saxo planeando por la superficie lunar a la manera de sus instrumentales de "Low", mezclando exotismo con melancolia. Luego la cancion en si tiene un aire a "Hair" el musical. Me gusta especialmente cuando aparece ese coro femenino y entra una guitarra acustica y una pandereta. Parece algo entre Phil Spector y el "Wizzard Brew" (1973) de Roy Wood. La cancion esta enlaza, por medio de una guitarra electrica, con la siguiente, "Chant of the ever circling skeletal family" que es una suerte de coda de la primera para finalizar el disco. Que permite al bateria Aynsley Dumbar lucirse con la percusion. ¿Y que demonios sera ese sonido sobre el que el ritmo parece deslizarse? Parece producido con una guitarra, pero a saber.

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Sir Douglas Quintet "Mendocino" (1969)


Pues esto del country rock texano es muy similar en espíritu a la rumba catalana, a los palos más alegres del flamenco o a las jotas aragonesas. Desprende una alegría de vivir a la vez que una tristeza existencial muy emocionante. Doug Sahm al igual que Michael Nesmith, le da cien patadas al omnipresente Gram Parsons. El estilo de Doug es más sencillo y directo que el de Nesmith, al menos en este disco (que cuando le da por rendirle homenaje a Miles Davis tiene su miga) pero es igualmente soberbio. Y esta lleno de detalles sonoros que le convierten en algo de su época y le alejan de una mera recreación de glorias pasadas. Lo que ocurre que el chaval es tejano y eso pesa mucho.

Bien, esta maravilla de disco comienza con la canción que le da titulo al álbum, "Mendocino". Ese órgano feriante os puede recordar en esencia al carácter que recorría el "Veneno" (1977). Ya en "I don´t want" el jolgorio deviene en un baladon sureño. Esa guitarra fronteriza que Ennio Morricone usaba en sus bandas sonoras de spaghetti western. Sahm se marca un solo muy bonito a mitad de canción, muy sencillo, creando variaciones sobre la melodía principal. Tambien se marca un punteo guapo al final, ocupando un canal del estereo. "I wanna be your mama again" no fue versionada por Mott The Hoople en su album de debut como si ocurrio con "At the crossroads", pero sirvio de inspiracion para su propia "I wish I was your mother". Tiene un algo muy viril en la voz de Doug, muy del lejano oeste o digno de la masculinidad de un cantaor flamenco o un torero. Aunque su voz encaje a la perfeccion en temas de inspiracion country, es una voz de soulman. Lo mismo que estan haciendo musicos como Solomon Burke o Joe Simon, es decir, cantar canciones country llevandolas al soul, lo hace el. Aunque con una ligera diferencia: el acompañamiento de Doug es más tradicional (para algo es de Texas). Aunque ojo, en este misma "I wanna be your mama again" mete una guitarra reptante a lo Tony Joe White.

"At the crossroads" es facil de definir: gloriosa. Es curiosa la produccion del disco. Suena a veces muy opaca, sobre todo la voz de Doug que parece raspar como lija y estar grabada lejos de donde suena el resto de instrumentos. En esta cancion podemos escuchar un organo a lo Al Kooper, he incluso en algun fraseo de voz, Doug parece el Dylan de "One of us must know" (de su "Blonde On Blonde"). Pero Dylan nunca podria con esos tonos de soulman desaforado de Doug cuando canta roto con toda la emocion del mundo "Someday a change will come/ And you´ll be beside me one more time/ One more time". Tambien contiene la reivindicacion sureña de "You just can´t live in Texas/ If you don´t have a lot of soul" (fijaros en que sonido más molon saca Doug de su guitarra tras este verso). "If you really want me to I´ll go" es de Delbert McClinton. Ya sabeis, el hombre que enseño la tocar la armonica a Lennon. Es la más floja del disco. Pero no preocuparse "And it didn´t even bring me down" vuelve a elevar el nivel del disco a lo más alto. Aqui participa de manera soberbia Frank Morin con unas lineas de saxo que es imposible no tararear cuando las escuchas. Es una composicion pegadiza y de caracter alegre.

Más orgullo paleto (o redneck) de ese que gusta tanto a personas asilvestradas como el que os escribe en la cachonda "Lawd I´m just a country boy in this great big freaky city". Con un titulo como podeis ver, digno de nuestro baturro universal, Paco Martinez Soria. Cachondeo a raudales y esas conexiones psicotronicas con nuestra musica popular las podeis observar en las imprecaciones de animo que interpela Doug a la banda y al oyente. Y un piano digno de la casa de peor reputacion donde se toque barrelhouse. Ese sano cachondeo se mantiene en la revision acelerada del mayor exito del grupo: "She´s about a mover". Esta cancion habia salido como single en el 66, cuando Doug escucho a los Beatles y dijo "Copon, pero si estos chavales tocan country". El tio ni sabia que eran britanicos hasta que se informo. Asi que se dijo asimismo que un chavalote de Texas podia hacer frente a la invasion britanica el solo. Asi que compuso este rhythm & blues con pinceladas tex mex. No es una composicion muy original por su melodia, ya que segun la escucheis pensareis que la habeis oido bajo otro nombre miles de veces, sino por su indisioncratico ritmo cajun. No muy diferente a mucha de la musica que podias escuchar en aquella epoca en Texas o Louisina, pero si muy original respecto a los ritmos de los discos de rock y ese organo genial de Augie Meyer. Como os dareis cuenta al escucharla la cancion tiene una importante deuda con el "What I´d say" de Ray Charles de quien Doug tomo su estilo vocal, pero al final de cada verso, la progresion armonica es muy diferente al de los doce compases tipicos del blues.

Esta version esta más acelerada respecto a la original. La voz de Doug suena mas tomada que nunca y se casca uno de sus caracteristicos solos al volumen once de su instrumento. Tras avisarnos, eso si, que el chaval aunque rural es educado "...this freaky guitar playing". En "Texas me" se luce con el fiddle (el violin tipico del country) con ese sonido engordado con eco y regrabado en varias pistas. "Oh baby it just don´t matter" cierra el album. La voz es tan ronca y velada (tambien muy soulera) como en "She´s about a mover" pero el ritmo es más duro, más rockero que en cualquier otra pieza del disco. Y se despide con un solo que me recuerda al Robbie Krieger de "Five to one" mezclado con aires a lo Hendrix.

En los extras, aparte mezclas distintas de "At the crossroads" y de "Texas me", tenemos varias canciones ineditas. La mayoria son muy deudoras del Dylan de "Highway 61" y "Blonde On Blonde": ritmos simples donde Doug inserta sus letras rurales. Pero la joya es ese "Sunday sunny mill valley groovy day" una cancion que puede alegrar el dia a cualquiera. Tras ese estribillo delicioso, el organo se marca unas notas que parecen compuestas por Alguero, Santiesteban, Manuel Alejandro u otro genio de nuestra musica lounge. El tipico organo de canción playera pero infinitamente mas acertado y gracioso. Tras los siguientes estribillos el organo es acompañado de la voz cruda de Doug cantando unos "lalalalas" maravillosos. Tambien hay que destacar esos sonidos de guitarra que suena como si fuera una mandolina que el gran Doug saca a su guitarra.

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Suede "Dog Man Star" (1994)


Es descacharrante lo de cierta prensa nacional que actua a modo de reflejo de la prensa musical inglesa. Esa que dice de que si usted copia o se influye por los Faces o Rolling Stones es un rockista (barbarismo que solo usan los criticos nefastos, al igual que poppy, por otro lado) descerebrado y cerril en sus gustos. Pero si usted copia algo más britanico (¿?) como pueda ser Bowie o Marc Bolan es un tipo con gusto que pronto (la divina perseverancia) adquirira un estilo propio. En ocasiones, esta misma prensa salta el charco, cuando la mercadotecnia alcanza niveles desopilantes (lo cual habla muy claro tanto de la independencia de los criticos como de su nimio criterio) como es el caso, más o menos reciente, de los Strokes. Grupo que a base de hacer el mismo disco: un mal remedo de Television y otras glorias setenteras de Nueva York (el que compare el finisimo trabajo de un Tom Verlaine con esas guitarras de todo a cien de los Strokes es que no tiene ni idea) ha encontrado "un estilo propio" (sic).

En fin, dicho mal y pronto, que los Black Crowes eran una cosa retro, pero los Suede no. En los dos casos, ambos grupos comenzaron copiando a sus respectivos referentes. Pero lo hacian muy bien los malditos. Tan bien que hasta se les perdonaba.

Otro punto en comun es lo asesinable de sus cantantes solistas. Chris Robinson es un bocazas que primero la soltaba y luego se comia sus palabras. Por ejemplo, lo que dijo de Robert Plant sobre que este no se atreveria a cantar despues de el. Luego acaban siendo meros comparsas de Jimmy Page en un disco en directo tocando las canciones de los Zeppelin, donde Robinson hace de emulo de Plant...bajando las canciones una octava, claro, porque si no, no llega. Y Brett Anderson es poco mejor: que si bisexual que nunca ha tenido una experiencia homo (¿Me diga? Esto es tan creible como lo de un manchego que habla catalan en la intimidad o fumarse un porro sin tragarse el humo) y gilipolleces varias. En fin, que ambos tenian un ego que rianse del de un Morrissey o un Ian MacMulloch. Eso si, hay que reconocer que los dos cantan de miedo y a pesar de ser bastante gilipollas, son talentosos musicos.

En este segundo disco del grupo los Suede encuentran su estilo propio. Bueno, para ser más sinceros, la cosa va más bien encaminada a "porque copiar a Bowie si podemos sablear directamente a sus referentes" (lease, Scott Walker). No obstante, este es un disco soberbio. Aunque es curioso que cuando medio mundo se dedico a fusilar el libro de estilo de Scott (Tindersticks, Divine Comedy, Jack, Nick Cave, Jay Johanson y un monton más) este se descolgase con un disco como "Tilt" (1998) que era una patada en boca a todos sus emulos. Genio y figura.

Es este un disco muy ambicioso, con orquesta de cuerda, metales (bueno, de hecho, en alguna cancion interviene una orquesta sinfonica en pleno) y lleno de esos detalles sonoros que tanto me gustan. Ya digo, canciones a lo Scott Walker interpretadas por una voz más cercana a Bowie (otro emulo de Scott, , cantante de Divine Comedy, a pesar de tener un falsete tan apto como el de Brett, en los tonos graves se acerca más a Walker), junto al glam rock (otra vez Bowie y Bolan) del anterior disco. Tambien como influencia menos detectada se puede observar cierto paralelismo al "Around The World In A Day" (1985) de Prince. Es curioso que cuando presentaban este disco en directo sus espectaculos fueran tan populistas. Es obvio que no iban a poder girar con una orquesta, pero a falta de detalles, se volcaron en "la comunion con el publico". Y es tambien curioso que este populismo, cuando no es acompañado de esos aires britanicos, androginos y bien vistos por la prensa de bien de moda musical (o tendencias), se suela denominar "rockismo". Pero para que no fuera asi, tendriamos que suponer que la gente piensa por si misma y no por lo que digan los dicterios de moda.

Lo mejor del disco, aviso ya desde el principio, se encuentra en lo que seria la cara B si esto fuera un vinilo. Las canciones más ampulosas y barrocas. Comienza con "Introducing the band" dado su aire (retro) futurista que es una cosa tipo "Future legend" (si, la que acababa con la gloriosa frase "This ain´t rock & roll/ This is genocide") del "Diamond Dogs" (1974) de Bowie. Lo mejor no es la estructura melodica, armonica o ritmica, que no reviste ningun interes, sino el trabajo de Butler con esas burbujeantes guitarras en la escuela Mick Ronson y ese piano que cuela de fondo. "We are the pigs" fue uno de los singles, junto a "The wild ones". Más glam rock, en esta ocasion con seccion de metales. Otra vez Bernard Butler es quien capta nuestro interes con esas guitarras que mete. Más interesante por su trabajo como instrumentista que otra cosa. Lastima que despues de grabar este disco se largase y el grupo iniciase una lamentable cuesta abajo. En la floja pero pasable "Heroine" son sus arpegios lo mejor que se puede sacar de la escucha.

El disco empieza a mejorar con "The wild ones". Un rasgueado de guitarra acustica, un difuso fondo sonoro orquestal y Brett llenando el espacio sonoro con su gloriosa voz. Supera toda su carga añeja por lo bien construida e interpretada que esta. Suena a clasico de otra era, pero en bien. De esas que te hacen exclamar algo como "ya no se hacen canciones asi de buenas". No causa una adiccion tan facil, pero es incluso mejor, la siguiente "Daddy´s speeding" donde juegan a cruzar el glam de Bowie con la psicodelia de los Beatles (o quiza Syd Barret). La cancion trata sobre el accidente de trafico de James Dean (la pista nos la da la foto de este en su bolido encima de letra en el libreto, tampoco hay que ser un prodigio de perspicacia). El omnipresente Butler se luce tambien tocando un piano a lo Mike Garzon (el excepcional pianista barroco de Bowie) y con esa guitarra sobresaturada del solo que se pega al final.

"The power" es divertida sin más, mola como meten esa seccion de cuerda en esta cancion. Vamos, lo que hacia Tony Visconti cuando producia a Bolan, pero esta curioso ese estribillo punteado por las cuerdas. A Butler le da por usar la misma afinacion saturada de la anterior. En "New generation" la similitud del registro de Anderson respecto a la de su mentor Bowie es rayana en el plagio. Lastima de ese desarrollo facilon de "Hollywood life" cuando tiene ese comienzo tan interesante de metales. Pero ahora comienza lo bueno de verdad. El sindrome de solista de "dejarme a solas con el piano" de Brett en "The two of us" alcanza unos resultados magnificos. Y ese soberbio final, cuando la guitarra electrica rompe el tono intimista para abrazar la epica, con Brett repitiendo "Alone but not lonely, you and me".

Otra cancion inmejorable es "Black or blue", mi favorita del disco (junto a "Still life"). Ese inicio que parece flotar en el eter con esa soberbia utilizacion del arpa y un organo catedralicio. Irrumpe la voz de Brett que va alternando su falsete más androgino con tonos baritonales. Esos rasgueos de arpa que anuncian cada linea cantada son preciosos. Y la fuerza con que irrumpen las cuerdas en ese estribillo magnifico. Por cierto que los arreglos orquestales son de Brian Gascoine que habia trabajado para Scott Walker. "Asphalt world" es un suite de nueve minutos que habla de la desolacion de la vida urbana en su sector menos favorecido. Pero nada de irse a mundos dickensianos de gente de arrabal. No, el mismo camellete de barrio que podemos conocer cualquiera de nosotros. Gente cercana. Y ese solo doblando las guitarras de Butler es genial, con ese wha wha tan bien usado y sin caer en el topico al uso (imitar a Hendrix). De verdad que este tipo esta a la altura de un genio como Mick Ronson.

Y para acabar la majestuosidad de "Still life". No se si era su intencion, pero a mi esos acordes de acustica y la orquestacion tan suave, me llevan a un amanecer. Despues del descontrol y mal rollo de la cancion anterior, Anderson nos ofrece un rayo de esperanza. Aun hay vida. Ese tono grave con que entona, aceptando las miserias de su existencia: "This still life/ Is all I ever do/ There by the window violently killed by you" (¿un amante? ¿el sistema? ¿una sustancia?). Ese tono aceptativo más que apesumbrado se convierte en apasionada reafirmacion cuando vuelve a cantar las mismas lineas, con su voz alzandose a las alturas. Ningun fan de Scott Walker puede pasar por alto la grandiosidad de esta interpretacion. Y ese soberbio instante abatido "...but still, still life" a media voz con la orquesta hediendo a nocturnidad y sonidos de insectos ("In the glass house/ my insect life"). Tras esto un final grandioso (no grandilocuente, sino grandioso) con la guitarra de Butler junto a una orquesta desatada.

Pese a lo que pueda parecer por mis comentarios sobre algunas canciones, este es un disco muy recomendable, donde los instantes buenos son tan fabulosos que te hacen olvidar los flecos sueltos del album. Unicamente por mis dos canciones favoritas, aunque el resto fuera farfolla (que no lo es) mereceria la pena. Por acabar, comentare que me es curiosa esa comparacion entre los Suede y los Smiths. A nivel de textos o por la dicotomia Morrissey/Marr y Anderson/Butler, puede tener relaciones. Pero a nivel musical no se parecen demasiado (no lo digo ni como algo positivo, ni negativo, simplemente que no les veo mucho parecido). Incluso las letras de Anderson son más callejeras y no tienen ese toque de dandy fino a lo Ray Davies que si tiene Morrissey. Morrissey habla de clases medias (aunque el fue siempre un bicho raro y las mire desde fuera, tambien las describio de forma solo comparable a la del citado Davies), Anderson habla de clases algo más bajas o simplemente, es que las condiciones de vida han descendido en lo que media de uno a otro.

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domingo, 19 de octubre de 2008

Joe Lee Wilson "Livin’ High Off Nickels and Dimes" (1972)


Hace unos años en un blog dedicado a compartir canciones (canciones si, no discos enteros, ya que las paginas de descarga no se habían popularizado por entonces y el espacio de memoria en los blogs era limitado) descubrí por mero azar el "It´s you or no one" de este álbum. Me pareció tan maravillosa que me dedique a buscar información sobre el tipo. Su hito más conocido era su participación en "Attica Blues" (tambien del 72) de Archie Shepp. Buscando un disco que incluyese la canción que me había seducido, descubrí que había sido editado en un elepe de un pequeño sello y que nunca fue reeditado (y el sello estaba desaparecido).

Pero gracias al blog de Federator podemos disfrutar de este disco, con carátulas y toda la información sobre como fue registrado. Es increíble, por lo apañado que suena, que sea una grabación en directo de un concierto en una pequeña emisora de radio.

Se abre con la divertida "The theme/ Aquarian melody" sin relación alguna con el "Aquarius" de "Hair". Una saltarina y frenética pieza con un toque latino. Prosigue mi favorita "It´s you or no one". La voz de Joe Lee Wilson es la de un barítono en la linea de Johnny Hartman, pero es mucho más exhibicionista que este (lo cual no es una critica, advierto). El solo de piano de Ray MacKinley es una absoluta maravilla. Me encanta como pasa de esa frialdad del jazz, esa inteligencia musical abstracta que corta como un cuchillo. Como esa pura matemática deviene en cascadas de notas que transmiten sentimiento aunado con virtuosismo. me encanta también el instante en que vuelve a entrar la voz acompañada de ese saxo tenor velado de Stafford James (muy en la linea del acompañamiento lírico que proporciono Coltrane en su disco con Hartman), haciendo cosas bellisimas en el fondo. Hasta que la voz de Wilson se arrebata y demuestra el enorme recorrido de su bello timbre baritonal. Una canción tan deliciosa como "In a sentimental mood" de Coltrane y Ellington, de su disco conjunto del 62.

Las siguientes piezas "Strollin´" (de Horace Silver) y "Jazz ain´t nothin´but soul" tienen un carácter más rítmico y desenfadado. Hasta que llega esa enorme recreación del "God bless the child", la pieza que Billie Holiday llevo a lo más alto. Sobre un chelo o quizá un contrabajo tocado con arco, en ese contexto tan intimo, Wilson comienza a cantar. Pronto se van incorporando los demás instrumentos y la pieza va adquiriendo un aire menos melodramático. Y para acabar "You make me want to dance" una encantadora canción que transmite alegría.

En fin que es un disco que entra muy bien y gustara a todos los que se emocionen con Johnny Hartman y similares.

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