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lunes, 27 de julio de 2009

Especial Sir Douglas Quintet

¿Qué tienen en común el hijo de un exiliado del Libano y un icono conservador como Chuck Norris? Así en principio puede parecer que nada, a menos que el primero fuera un enemigo (¿en la ficción?) del Delta Force en su época de máximo esplendor. Pues bien, una cadena española empleado una de las canciones del primero para promocionar la serie “Texas Ranger” de Norris. En concreto la popular “Hey baby que paso” que registro junto a los Texas Tornados. ¡La canción de un hippie tejano amigo de cualquier fumeta tejano como Johnny Winter, Billy Gibbons o Willie Nelson, sonando en la serie del hombre que lo que mejor ha hecho en su vida es ser apalizado por el magistral Bruce Lee en “El furor del dragón”!

Pero la historia de Doug Sahm (el hijo del exiliado, por supuesto) es mucho más interesante que este chusco detalle. Estamos hablando de un tipo que llego a tocar, siendo un crio, con el mismísimo Hank Williams en 1952. Acto del que no pueden alardear ninguno de los próceres del rock & roll de los cincuenta. En estos tiempos donde ese ¿nuevo? genero llamado “americana” nos lo encontramos hasta en la sopa y donde todo dios menta a Gram Parsons con la misma familiaridad como si fuera su primo segundo, es vergonzoso que nombres como el de Doug Sahm o Michael Nesmith no estén en la boca de todos los fans del genero. O simplemente en boca de los fans de la buena música, sin más.

Si Parsons definió su “american cosmic music” como una mezcolanza de country con lo que pillase por banda, sonido que quedo completamente definido en los dos “Hot Burrito” que grabo junto a los Flying Burrito Brothers. Si, partiendo de allí, Michael Nesmith llevo esta mezcla un paso más allá. Doug Sahm no necesitaba de estas definiciones puesto que él creció en un enclave multicultural como era Texas y todas esas influencias le venían de primera mano. No es que pensase en mezclarlas, es que allí los lugareños las transpiraban de tal manera. A lo que hay que sumar la extrema inquietud del pequeño Doug y su precoz entrada en el mundillo country.

Doug Wayne Sahm nació el seis de Noviembre de 1941 en San Antonio (Texas). Fue un niño prodigio que pronto domino la steel guitar, la mandolina y el violín (fiddle), todo esto de oído. Debuto en la radio a la edad de cinco años cantando “Teardrops in my heart” en la emisora KMAC del propio San Antonio. Con solo ocho años era un instrumentista de la banda del Louisiana Hayride acompañando a grandes nombres del country como Webb Pierce, Hank Thompson y Faron Young. En Diciembre del 52, subió al escenario con Hank Williams en un escenario de Austin (Texas), a menos de dos semanas que Williams falleciese en su limusina.
Si en la radio conocía de primera mano los entresijos de la música popular blanca de los Estados Unidos, en la escena de clubs del barrio negro de San Antonio, el chaval asistía a conciertos de otros gigantes de la música como T-Bone Walker, Junior Parker, Bobby “Blue” Bland o James Brown. ¿Para envidiarle, verdad? Pues ahora os cuento que cuando ya era adolescente la directiva del Gran Ol´Opry le ofreció un espacio regular en Nashville. Pero su madre (ay las madres) le dijo que debía acabar sus estudios (la high school yanki) en su hogar. Esto no impidió que Doug formase un montón de grupos durante ese periodo: los Pharaohs, los Dell-Kings y los Markays, entre ellos. Esas grabaciones están disponibles, parcialmente, en “Doug Sahm - San Antonio rock: The Harlem recordings 1957-1961”. Volumen que edito en el 2000 el sello Norton. Aquí lo que encontrareis mayormente es rhythm & blues con un Doug que ya destaca como vocalista.

Como se puede extraer de esto es que mientras Gram Parsons intento fútilmente (en vida) ser reconocido por la generación anterior de músicos country (ya conocéis la historia de que en principio Merle Haggard iba a producir el debut en solitario de Gram), Doug jamás tuvo que demostrar su fidelidad al concepto que de raíces pueda tener algún purista country. Ya solo la voz de Doug es un elemento aglutinador. Su voz es la de un soulman de la Stax. De hecho, está recorriendo el mismo camino, pero desde el lado “blanco”, que esos cantantes de soul que “ennegrecen” números folk o country, como puedan ser Solomon Burke, Ray Charles o Joe Simon. Esta adelantándose a lo que hará el mismísimo Elvis Presley en los 70, también empleando una banda multirracial.

En el 53 Doug Sahm conoció a un vecino llamado Augie Meyers que había aprendido a tocar la guitarra y el piano para combatir la enfermedad del polio que había inmovilizado sus manos. Juntos pasaron por distintas formaciones hasta llegar a 1965 donde saltan a la fama. Al menos más allá del circuito local. La historia es la siguiente: el productor discográfico Huey P. Meaux, también conocido como “Crazy cajun” con el que Doug había coincidido en la escuela y que había tenido algún éxito con Barbara Lynn, se dedica a meterse hectolitros de vinazo (en concreto de la marca Thunderbird) en una habitación de hotel mientras escucha los discos de los Beatles. Recordemos que estamos en plena British Invasion.
Avanzada la curda, se dice a sí mismo “Pero si estos tíos utilizan ritmos cajun” (un two step). Y como le ronda por la cabeza el crear un grupo que mezcle las sonoridades del omnipresente beat ingles con la música texana, llama a Doug, le dice que se deje el pelo largo, forme un grupo y componga una canción con un ritmo two step cajun. Dicho y hecho. Doug se junta con su inseparable Augie Meyers (que será pieza fundamental en el éxito de la canción con la que irrumpirán ese mismo año) y con Jack Barber (bajista), Johnny Perez (batería) y el saxofonista Frank Morin. Y tras bautizarse con un nombre de sonoridad británica como Sir Douglas Quintet, se ponen a grabar bajo la dirección de Meaux. Su segundo single “She´s about a mover” se convierte en un clásico y entra en el top 20 americano. Esta canción basada en “She´s a woman” de los Beatles y en “What I´d say” de Ray Charles (de quien Doug tomo mucho de su estilo como vocalista) es la piedra maestra sobre la que se definirá el estilo tex mex. Ese ritmo festivo y saltarín del órgano de Augie cuya melodía parece extraída del infaustamente popular “Los pajaritos”, la percusión y el compás cajun de guitarra proporcionan a la pieza un carácter inédito. La melodía os puede sonar mil veces escuchada y esa progresión de rhythm & blues no es que sea tampoco muy original, pero esos ritmos nunca se habían escuchado en un rock & roll. Y los patrones descendentes al final de cada verso rompen sutilmente con la progresión de doce compases típica del blues. Ese patrón, por cierto, volverá a aparecer en el “Dirty water” de los Standells, para que os hagáis una idea de la importancia que tuvo esta canción en el género garagero. El delicioso estribillo con esas llamadas-respuestas típicas del góspel similares a las del “What I´d say”, como también lo son esos “hey, hey, hey” popularizados en el clásico de Charles, terminan de dar forma a este, sencillo si se quiere, pero adictivo guiso musical.

Aprovechan la coyuntura para sacar otro single con éxito en las listas, “The rain came” donde Augie vuelve a emplear profusamente ese sonido sincopado de órgano. Y finalmente, Huey edita el resultado de estas sesiones con el engañoso titulo (como si fuera un recopilatorio) de “The best of Sir Douglas Quintet”. Os recomiendo la edición de Westside Records que incluye un montón de bonus hasta completar los veintiún cortes que incluye. Este álbum, aun siendo algo bisoño (solo en comparación con las obras maestras que grabaran en años posteriores) contiene la materia bruta que irán desarrollando en un futuro. Esa mezcla de country, blues tejano, western swing, jazz, R&B, la música mexicana, cajun, rock & roll británico, garage rock, polkas y psicodelia. El disco incluye versiones de Jimmie Rodgers “In the jailhouse”, Andre Williams “Bacon fat” (en las ediciones con bonus), “Quarter to three” de Gary Us Bonds o el “In the pines” de Leadbelly, que versionan como si fueran los Animals. Mas algún ejercicio de estilo a lo Stones como “It´s a man down there” o “She´s gotta be the boss” que calca algún patrón del “Memphis Tennessee” de Chuck Berry.

El grupo obtiene mucho éxito y gira ese año por Estados Unidos con James Brown y por Europa con los Beach Boys y los Rolling Stones. A la vuelta del antiguo continente, en marzo del 66, en el aeropuerto de Corpus Christi (Texas) cachean a Doug y le pillan una pequeña cantidad de marihuana. Para evitar mayores problemas con la justicia y dado que Doug es un gran fumeta, se salta la fianza y se instala en San Francisco. Lo cual provoca la desbandada de la formación original. Doug permanecerá en la costa Oeste durante los próximos cinco años. Allí reforma a los Sir Douglas junto a diversos músicos locales. Entre ellos John York (que luego tocaría con los Byrds de la última etapa) y con Frank Marino como único superviviente de la formación anterior. Y consiguen firmar un contrato con Mercury Records para grabar varios álbumes. Con esta formación editan en el 68 “Honkey blues” que supone un gran avance creativo respecto a las sesiones con Huey y a la vez, un disco extraño al carecer del distintivo toque de órgano de Augie. Lo cual es compensado por una sección de metales de cinco miembros que supone una inmersión del grupo en las sonoridades jazzeras de Miles Davis. Pero no os asustéis, no se trata de un peñazo jazz rock como los cientos que se registraron inspirados por el fundamental “Bitches brew” de Miles Davis. El jazz es solo un elemento más en el potaje de Doug, que irrumpe inesperadamente en ciertos pasajes del disco aportando variedad al conjunto. Además, Doug está más inspirado por la etapa de Miles junto al arreglista y compositor Gil Evans que en su periodo jazz rockero, sonando más cercano al maravilloso debut de Blood Sweat & Tears (“Child is the father of the man”) que a Weather Report. Es su disco más psicodélico y también el más poliédrico, quizá hasta lo esquizofrénico. Aun así, hay un hilo conductor subterráneo que recorre y unifica todo el disco para que todo encaje. Si me preguntasen que si “I´m glad for you sake” proviene del majestuoso “Two steps from the blues” de Bobby “Blue” Bland y estuviera algo despistado, respondería afirmativamente sin dudarlo…hasta que Doug introduce ese fiddle regrabado y con “reverb” suficiente para derribar los muros de Jericó. Con ese sonido de violín entre tradicional y vanguardista que también usaría en “Texas and me” (del “Mendocino”) abre “Whole lotta peace of mind” otro baladón sureño. Como en otras canciones del disco, aparecen esos descolocantes fragmentos de jazz. Me recuerdan al Miles Davis de “Sketches from Spain” donde el genial trompetista se movía en un terreno lleno de detalles hispanos (más cerca de un sentimiento mexicano o fronterizo que andaluz, lo cual entronca muy bien con un tejano como Doug), en el cual no sabias si estaba rindiendo tributo al maestro Rodrigo o a una civilización lejana. Pues ese tipo de sonidos suenan, por ejemplo en la intro de “Can you dig my vibrations” la pieza más funky del disco, donde Doug se desgañita como el mejor shouter negro. También se aprecia la influencia de otros discos de Miles como “The sorcerer” o “Miles smiles”.
En fin, un disco más sorprendente que extraño y lleno de detalles que descubrir en progresivas escuchas. Ocurre como en el “Amorica” de los Black Crowes se transmite ese sentimiento de jam con los músicos pasándoselo en grande. Por cierto, que entre los integrantes de esa sección de metales esta el afamado músico de sesión Mel Martin. Ha colaborado con Jodorowsky en la banda sonora de “El topo” y en otras como "La ley de la calle", "The Warriors" y la serie "Twilight Zone". Como curiosidad, es el autor de la melodía original del sketch de Barrio Sesamo en el que una bola de pinball enseña a contar hasta doce.

“You just can't live in Texas If you don't have a lot of soul”

Tras la grabación de “Honkey blues” el grupo se desbanda, enfrascados en sus propios proyectos y Doug se queda solo con Morin. Como echa de menos a sus antiguos compinches, convence a Johnny Perez y a Augie Meyers para que se trasladen desde Texas. Dicho y hecho. El reencuentro es tan alegre que en el 69 editan “Mendocino” donde los aires turbulentos del anterior disco son reemplazados en parte gracias a que durante la grabación corre la marihuana a mansalva.
El resultado es otra obra maestra. En el álbum destaca el contraste entre cachondeo y momentos desoladores que no debe resultarnos extraño si conocemos cualquier música popular del mundo. De la fiesta a las lágrimas. Por ejemplo lo que va de “Mendocino” (la canción que abre el disco) a “At the crossroads” tema que me recuerda al “One must know (sooner or later)” de Bob Dylan, más que nada por alguna inflexión vocal que es puro Dylan. Pero el de Minnesotta jamás ha cantado ni la mitad de bien que Doug aquí, con esas inflexiones de soulman de la hercúlea voz de Sahm. Ya que hablamos de emular a Dylan, Mott The Hoople versionaron esta canción en su debut homónimo del 69 (año en que fue publicado el disco de los Sir Douglas). Y no solo eso, sino que “I want to be your mama again” inspiro al grupo de Ian Hunter su “I wish I was your mother” (las similitudes comienzan desde el titulo). Todo el disco es muy bueno, por destacar algo, aparte de las que mentadas, mencionare algunas más: “And it didn´t even bring me down” con unos fraseos de saxo de Frank Marin que son imposibles de no silbar cada vez los escuchas. Probadlo y veréis. Y “Lawd I´m just a country boy in this great big freaky city” que tiene además un titulo digno de una película baturroexplotation del gran Paco Martínez Soria. Y una versión más acelerada de “She´s about a mover” con un solo de guitarra a volumen 11 del mismo Sahm.

Os recomiendo la edición de estos álbum del sello Acadia/Evangeline del 2002 que incluye jugosos extras como esa “Sunday sunny mill valley groove day” una joya pop que fue versionada por Frank Black/ Black Francis en su carrera en solitario. En el cacao mental que son mis primeros recuerdos infantiles acerca de esos motivos musicales compuestos por Santiesteban o Alguero, la melodía de órgano de la canción de Doug me recuerda a esas músicas lounge que componían estos maestros, tan típicas de los setenta.

El siguiente año, el que inicia la década de los setenta, es un momento especialmente dulce para la creatividad de Doug y compañía, que sacan dos discos el mismo año. Vamos con ellos:

“Together after five”
Básicamente sigue las líneas generales de “Mendocino” con nuevos himnos tex mex como “Nuevo Laredo” y alguna desviación jazzy como esa versión del “T-bone shuffle” e intrusiones de sonido Dylan a lo “Blonde on blonde” como “If she´d only come to me” o en la versión de “One too many mornings” empastada con su propia “Got to sing a happy song”. Imprescindible hacerse con la versión con extras que contiene extras como ese lubrico homenaje a las muchachas latinas “mexicanitas” llamado “Southside girls”.

“1 + 1 + 1 = 4”
En este disco tienen cabida tanto las canciones country que grabo con el legendario productor de Nashville Jerry Kennedy bajo la pretensión de que salieran al mercado el sobrenombre de Wayne Douglas con la finalidad de hacerse un nombre en la escena country, como “Be for real”, “Tortilla flats” y “Pretty flower”, aunque esta última podría haberla grabado bajo el sobrenombre de Wayne Cochran, dado lo que se parece al estilo de ese otro blanco con alma negra, ambos perfectos émulos de James Brown cuando la ocasión lo requiere. Como por otro lado también encuentra su sitio el material donde partiendo de su estilo tex mex indagan en otras sonoridades: pop en “What about tomorrow” y sonoridades negras (swing, soul y funk) en “In the dark” o “Don´t bug me” o la versión de “Sixty minutes of your love” de Hayes y Porter. El disco está grabado por una mezcla de las formaciones californiana y tejana de los Sir Douglas. Esta cerca de ser una mezcla entre los ambientes jazzeros de “Honkey blues” y el tex mex soulero de “Mendocino”. El musicólogo Charlie Guillet llego a comentar que el “problema” de Doug consistía en que era incapaz de escoger entre un montón de cosas que hacía estupendamente bien. Con lo cual la industria siempre tuvo problemas para encasillarle. Los fans solo podemos agradecerle esa bendita “tara”.

En 1971 mantiene la misma inspiración con “The return of Doug Saldaña”. Saldaña es el nombre que le daban los mexicanos a Doug, que al respecto declaro que había tanto de mexicano en el, que necesitaba un apodo mexicano. Un disco tan bueno como cualquiera de los anteriores, en su línea, puesto que su sonido es tal cumulo de influencias que no necesita de más para esquivar el fantasma de la repetición. Alguna novedad como ese boogie sureño a lo Doors del “Morrison hotel” en “Preach what you live”, blues tejano en “Papa ain´t salty”, soul chulesco en “She´s huggin´you”, country puro en “Keep your soul”, una versión de su colega Freddy Fenders “Wasted days and wasted nights” y un swing como “Gypsy” que comprime y anticipa toda la carrera de Brian Setzer. Es el disco más puramente tejano de la formación.

Con la vuelta de Rory a Texas en 1972, una vez olvidados los asuntillos pendientes que tenia con la justicia y con un Augie Meyers volcado en su carrera en solitario (aunque volvería a participar en muchos discos de Doug, mismamente en los Texas Tornados junto a Flaco Jimenez o Freddy Fenders), se termina esta etapa del Sir Douglas Quintet. Aun se editara un disco de descartes “Roug edges” en el 73, que si bien es interesante, prácticamente todo el repertorio que contiene está incluido en las ediciones en Cd de los discos anteriores, como bonus tracks.

Instalado de nuevo en su hogar, Doug editara en solitario discos tan interesantes como “Doug Sahm and a band” (1973) donde participan a modo de banda de lujo Bob Dylan (que compone expresamente para Doug el tema “Wallflower”), Dr. John y otro prócer de la música tex mex como es Flaco Jimenez. Y producido al alimón por dos genios como son tanto Arif Hardin como Jerry Wexler. O “Grovers Paradise” (1974) acompañado por la sección rítmica de la Creedence. Grupo muy influido por Doug Sahm, por otra parte. Por citar solo los más cercanos en el tiempo a los Sir Douglas, que por otra parte volvieron a reunirse en los 80 girando con enorme éxito en Europa. Especialmente en Suecia donde las chicas se subían al escenario y trataban de desnudar al bueno de Doug.

El gran Doug Sahm seguiría tocando y sacando buenos discos hasta su fallecimiento, el 26 de Noviembre del 99, con 58 años de edad. Y no olvidemos ese bonito homenaje que le rindieron los Bottle Rockets con “Songs of Sahm” dedicado íntegramente a versionar canciones de Doug.

Colaboraciones

Willie Nelson “Shotgun Willie” (1973) - Doug hace coros y toca la guitarra eléctrica en "Stay All Night (Stay a Little Longer)" y "Devil In a Sleeping Bag". En “The Troublemaker” (1976) aportara coros y fiddle.
The Grateful Dead “Wake of the flood” (1973) - Martin Fierro y Frank Marino tocan metales en diversas canciones y Doug toca una guitarra de doce cuerdas en el álbum. Ojito a la habilidad como guitarrista de Doug, de la que puede dar fe el mismo Ben Vaugh que le vio numerosas veces en directo en distintas etapas de la carrera ¡incluso en una ocasión donde se paso todo el concierto cantando con una máscara de wrestling puesta!
Yusef Lateef “Part of the search” (1974) – Doug toca la guitarra y arregla “Oatsy Doatsy” del disco de este jazzman.
Rick Danko “Rick Danko” (1977) - Doug toca la guitarra solista en “Tired of Waiting" y "Sip the Wine"
V.A. “Where the piramyd metes the eye” (1990) – Doug versiona la canción más conocida de los 13th Floor Elevators de su amigo Rory Erickson, “You´re gonna miss me”. Ya en el 75, Doug le financio a su amigo Rory, a fondo perdido, el single “Starry eyes/ Two headed dog” donde también participo como músico.
Uncle Tupelo “Anodyne” (1993) – Voz invitada en “Give back the key to my heart”
Townes Van Zandt “Texas rain” (2001) – Sesiones grabadas sobre 1991. Doug canta en “Two girls” y mete guitarra de 12 cuerdas en “Pancho & lefty” y “Quicksilver dreams of Maria”

lunes, 2 de marzo de 2009

Sir Douglas Quintet "Honkey Blues" (1968)


Grabado tras mudarse de su Texas natal eludiendo problemas con la justicia: le pillaron en el aeropuerto de Corpus Christi (Texas) con marihuana, volviendo de su gira por Londres teloneando a los Stones y Beach Boys (vaya cartel, oiga). Doug abandona su banda, exceptuando el saxo de Frank Marino, que volveran para "Mendocino" y recluta a nuevos musicos para este disco que supone un salto de gigante respecto al debut de los Sir Douglas.

Entre esos musicos esta el saxofonista Mel Martin, colaborador en bandas sonoras tan especiales como "El Topo" de Alejandro Jodorowsky o "La ley de la calle" de Coppola o "Warriors", aparte de ser el creador de aquel sketch de "Barrio Sesamo" donde una pelota de pinball nos enseñaba a contar hasta diez.

Este disco poco o nada tiene que ver con su elepe de debut. Ha sido definido como una mezcla entre los Stooges de "Fun House" (1970) y Bobby Bland. Lo cual es meter a la banda de Iggy Pop como calzador hasta en la sopa por que de aqui a unos años atras son "populares". En lo de Bland acierta más, ya que el crujiente baladon sureño de "I´m glad for your sake" podria estar incluido perfectamente en "Two Steps From The Blues" (1961). Pero no es Bland algo ajeno a Doug. Lo que si es una novedad es su incursion en los terrenos de Miles Davis de discos como "Miles Smiles" (1966) o "The Sorcerer" (1967). E incluso de esa obra cumbre de Davis y el arreglista Gil Evans que es "Sketches From Spain" (1960) donde no sabias si homenajeaban al maestro Rodrigo o escribian musica para un pasacalles de otra dimension. Esos arreglos "marcianos" surgen inopinadamente de canciones de base soul, country o funk.

Con un riff funky abre el disco, un piano esparce ritmos y entran los metales en esa tonica funk. El sonido es aspero si, pero esto tiene una riqueza sonora y una calidad que a los Stooges se les escapam asi que no se a que viene la comparacion. Esto es más negro que Stooges, MC5 y todas las puñeteras bandas de high energy de Detroit juntas. Se escucha a los musicos charlar entre ellos como esa sensacion comunal que producen los discos de James Brown y otros monstruos del funk. A "Are inlaws really outlaws?" le sigue "Sell a song" que comienza como una balada para detenerse en un ritmo quedo, con la voz de Doug en primer plano y pequeños arabescos de un piano honky tonk y algun punteo de guitarra del propio Sahm, con ese buen gusto y destreza que le caracteriza. A continuacion los musicos empiezan con los solos en la tradicion del jazz (eso si, bastante mas cortos). Hay momentos realmente mesmerizantes con esos saxos lejanos, mientras el piano repite una misma frase y la bateria echa humo. El final es algo digno de una obra dodecafonica. Un saxo escapado de algun disco de free jazz o del majara de Sun Ra nos da la bienvenida en "Song of evertyhing". Los saxos vuelven de Venus a algo mas funky y todo toma un ritmo mas lento. Es casi una cancion psicodelica, de una extraña manera. Wayne Albert, pianista, aqui se encarga de tocar un organo que crea unas magnificas texturas al fondo de la cancion, como un ambiente enrarecido con hasta un ligero toque Doors y las percusiones dan un sabor mas extraño que exotico o hippie. Tambien nos aguarda un final espectacular con Doug aullando como si cayera de algun vacio intelestelar y la musica creando una apropiada sensacion de vacio cosmico.

Algun tipo de oscilador electronico abre "Can you dig my vibrations?" para dejar su lugar a la guitarra de Doug que se combina con los metales en otra pieza funky. La rudeza de la voz de Doug cuando canta eso de "In your soul" es digna del mejor shouter negro, surge como de un agujero negro de whisky, nicotina y virilidad sureña. El más melancolico Doug que echa menos su tierra natal tiene lugar en "I´m glad for your sake". Una intro hablada en español abre esta balada sureña deudora tanto de un Bobby Bland como de un Fats Domino (aunque la voz de Doug es más cercana a Bland, Little Richard o Ray Charles). Tambien tiene un toque de swing y un solo de violin de Doug multiplicado en una sala de eco, truco que volveria a emplear en "Mendocino" o mismamente, en la cancion que precede, "Whola lotta peace of my mind" tambien en ese tono contenido. Al menos hasta que entra el correspondiente desarrollo instrumental en esa onda que mezcla elementos de jazz, psicodelia y la percusion latina. Y para terminar la ligera pero apreciable "You never get to big" que tambien tiene un final abrupto: de repente aparece una seccion de percusion hawaiana y un saxo enloquecido que parece monologar consigo mismo.

MATERIAL EXTRA: Tres canciones grabadas ya con Augie, Marino y Perez. La tremenda "Linda Lou" que a mi me recuerda a un Louis Prima tejano, otra balada sureña como es "Soulful woman" y "Too many docile minds"

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Sir Douglas Quintet "Mendocino" (1969)


Pues esto del country rock texano es muy similar en espíritu a la rumba catalana, a los palos más alegres del flamenco o a las jotas aragonesas. Desprende una alegría de vivir a la vez que una tristeza existencial muy emocionante. Doug Sahm al igual que Michael Nesmith, le da cien patadas al omnipresente Gram Parsons. El estilo de Doug es más sencillo y directo que el de Nesmith, al menos en este disco (que cuando le da por rendirle homenaje a Miles Davis tiene su miga) pero es igualmente soberbio. Y esta lleno de detalles sonoros que le convierten en algo de su época y le alejan de una mera recreación de glorias pasadas. Lo que ocurre que el chaval es tejano y eso pesa mucho.

Bien, esta maravilla de disco comienza con la canción que le da titulo al álbum, "Mendocino". Ese órgano feriante os puede recordar en esencia al carácter que recorría el "Veneno" (1977). Ya en "I don´t want" el jolgorio deviene en un baladon sureño. Esa guitarra fronteriza que Ennio Morricone usaba en sus bandas sonoras de spaghetti western. Sahm se marca un solo muy bonito a mitad de canción, muy sencillo, creando variaciones sobre la melodía principal. Tambien se marca un punteo guapo al final, ocupando un canal del estereo. "I wanna be your mama again" no fue versionada por Mott The Hoople en su album de debut como si ocurrio con "At the crossroads", pero sirvio de inspiracion para su propia "I wish I was your mother". Tiene un algo muy viril en la voz de Doug, muy del lejano oeste o digno de la masculinidad de un cantaor flamenco o un torero. Aunque su voz encaje a la perfeccion en temas de inspiracion country, es una voz de soulman. Lo mismo que estan haciendo musicos como Solomon Burke o Joe Simon, es decir, cantar canciones country llevandolas al soul, lo hace el. Aunque con una ligera diferencia: el acompañamiento de Doug es más tradicional (para algo es de Texas). Aunque ojo, en este misma "I wanna be your mama again" mete una guitarra reptante a lo Tony Joe White.

"At the crossroads" es facil de definir: gloriosa. Es curiosa la produccion del disco. Suena a veces muy opaca, sobre todo la voz de Doug que parece raspar como lija y estar grabada lejos de donde suena el resto de instrumentos. En esta cancion podemos escuchar un organo a lo Al Kooper, he incluso en algun fraseo de voz, Doug parece el Dylan de "One of us must know" (de su "Blonde On Blonde"). Pero Dylan nunca podria con esos tonos de soulman desaforado de Doug cuando canta roto con toda la emocion del mundo "Someday a change will come/ And you´ll be beside me one more time/ One more time". Tambien contiene la reivindicacion sureña de "You just can´t live in Texas/ If you don´t have a lot of soul" (fijaros en que sonido más molon saca Doug de su guitarra tras este verso). "If you really want me to I´ll go" es de Delbert McClinton. Ya sabeis, el hombre que enseño la tocar la armonica a Lennon. Es la más floja del disco. Pero no preocuparse "And it didn´t even bring me down" vuelve a elevar el nivel del disco a lo más alto. Aqui participa de manera soberbia Frank Morin con unas lineas de saxo que es imposible no tararear cuando las escuchas. Es una composicion pegadiza y de caracter alegre.

Más orgullo paleto (o redneck) de ese que gusta tanto a personas asilvestradas como el que os escribe en la cachonda "Lawd I´m just a country boy in this great big freaky city". Con un titulo como podeis ver, digno de nuestro baturro universal, Paco Martinez Soria. Cachondeo a raudales y esas conexiones psicotronicas con nuestra musica popular las podeis observar en las imprecaciones de animo que interpela Doug a la banda y al oyente. Y un piano digno de la casa de peor reputacion donde se toque barrelhouse. Ese sano cachondeo se mantiene en la revision acelerada del mayor exito del grupo: "She´s about a mover". Esta cancion habia salido como single en el 66, cuando Doug escucho a los Beatles y dijo "Copon, pero si estos chavales tocan country". El tio ni sabia que eran britanicos hasta que se informo. Asi que se dijo asimismo que un chavalote de Texas podia hacer frente a la invasion britanica el solo. Asi que compuso este rhythm & blues con pinceladas tex mex. No es una composicion muy original por su melodia, ya que segun la escucheis pensareis que la habeis oido bajo otro nombre miles de veces, sino por su indisioncratico ritmo cajun. No muy diferente a mucha de la musica que podias escuchar en aquella epoca en Texas o Louisina, pero si muy original respecto a los ritmos de los discos de rock y ese organo genial de Augie Meyer. Como os dareis cuenta al escucharla la cancion tiene una importante deuda con el "What I´d say" de Ray Charles de quien Doug tomo su estilo vocal, pero al final de cada verso, la progresion armonica es muy diferente al de los doce compases tipicos del blues.

Esta version esta más acelerada respecto a la original. La voz de Doug suena mas tomada que nunca y se casca uno de sus caracteristicos solos al volumen once de su instrumento. Tras avisarnos, eso si, que el chaval aunque rural es educado "...this freaky guitar playing". En "Texas me" se luce con el fiddle (el violin tipico del country) con ese sonido engordado con eco y regrabado en varias pistas. "Oh baby it just don´t matter" cierra el album. La voz es tan ronca y velada (tambien muy soulera) como en "She´s about a mover" pero el ritmo es más duro, más rockero que en cualquier otra pieza del disco. Y se despide con un solo que me recuerda al Robbie Krieger de "Five to one" mezclado con aires a lo Hendrix.

En los extras, aparte mezclas distintas de "At the crossroads" y de "Texas me", tenemos varias canciones ineditas. La mayoria son muy deudoras del Dylan de "Highway 61" y "Blonde On Blonde": ritmos simples donde Doug inserta sus letras rurales. Pero la joya es ese "Sunday sunny mill valley groovy day" una cancion que puede alegrar el dia a cualquiera. Tras ese estribillo delicioso, el organo se marca unas notas que parecen compuestas por Alguero, Santiesteban, Manuel Alejandro u otro genio de nuestra musica lounge. El tipico organo de canción playera pero infinitamente mas acertado y gracioso. Tras los siguientes estribillos el organo es acompañado de la voz cruda de Doug cantando unos "lalalalas" maravillosos. Tambien hay que destacar esos sonidos de guitarra que suena como si fuera una mandolina que el gran Doug saca a su guitarra.

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